economía

 LA ECONOMÍA

(Trabajo-producción-empresa-propiedad-consumo-comercio-dinero-conocimiento-tecnología.)

La economía es la base de la actividad social. Los humanos se agrupan y asocian principalmente para trabajar y producir bienes y servicios. Se organizan en unidades o empresas productivas bajo determinadas relaciones laborales y de propiedad. Los bienes y servicios son mercancías que se intercambian en el comercio utilizando un medio de cambio o de pago que es el dinero. Las mercancías tienen un valor de uso para el consumo y un valor de cambio para el comercio. Con el trabajo, la observación, la investigación y la experimentación, el humano adquiere un cocimiento científico y una manera, método o técnica de realizar la producción y la actividad económica en general asimilando un conocimiento tecnológico. La evolución de la actividad económica influyo notablemente en el desarrollo histórico de la humanidad. En diferentes lugares y épocas se dieron avances que marcaron el rumbo de la sociedad, mientras en otros se permanece en un atraso relativo al liderazgo social.

L A ECONOMÍA PRIMITIVA

La primera actividad económica de los humanos consistió en la recolección de frutos, la caza y pesca de especies menores. Esta labor era realizada con herramientas y formas rudimentarias. Se producía sólo para el consumo de cada grupo familiar. No manejaban el concepto de propiedad por ser grupos nómadas. Los primeros conocimientos y técnicas se adquirían por la experiencia.

LA ECONOMÍA COMUNITARIA

Algunos grupos humanos aprendieron a cultivar la tierra. Se ubicaron en lugar fijo sedentariamente. La propiedad era comunitaria y se dio la división del trabajo. Desarrollaron herramientas y técnicas para sembrar que permitieron producir excedentes en las cosechas, almacenadas en lugares especiales. El trueque era la forma de comerciar e intercambiar productos. Con la división del trabajo surgieron otros oficios y nuevos conocimientos tanto científicos como tecnológicos que le dieron identidad a cada civilización.

LA ECONOMÍA ESCLAVISTA

Algunos grupos o clanes familiares se organizaron militar y administrativamente de tal forma, que sometieron a otros grupos y clanes familiares, así como a otras tribus y pueblos, dando origen a una economía en condiciones de esclavitud. El trabajo era realizado por los esclavos sin derecho a propiedad alguna recibiendo solo raciones alimenticias. El amo esclavista era el propietario tanto de la tierra como de las herramientas, del conocimiento, la tecnología y de los productos fruto del trabajo de los esclavos. Los amos acuñaron monedas para controlar la posesión y el intercambio de productos y el comercio de esclavos. La humanidad se dividió en clases sociales. . Los Vasallos ejercían actividades de servicio a sus amos, Reyes y Emperadores, tales como la medicina, la escritura, las leyes, el humor, las artes, las cuentas. Los plebeyos eran artesanos de toda clase de mercancías como vestidos, armas, coches, alimentos. Los religiosos eran los consejeros de los reyes y emperadores y disfrutaban de muchos privilegios. El conocimiento y la tecnología quedaron al servicio de las clases dominantes, que progresaron en la forma de administrar el poder y control social. . El conocimiento y la tecnología avanzaron con los inventos de la pólvora, la rueda, la imprenta, así como el estudio de las ciencias filosóficas, matemáticas, geometría, astronomía y otras como la contabilidad.

LA ECONOMÍA FEUDAL

La propiedad de la tierra se concentró en manos de los señores feudales apoyados por las religiones. Una parte del trabajo productivo seguían realizándolo los esclavos, pero otras tierras fueron entregadas a siervos libres quienes tenían que pagar altos tributos a los señores feudales. El comercio tuvo un auge notable con el aumento de la producción de mercancías elaboradas por artesanos agrupados en pequeños talleres. El comercio se concentró en sitios conocidos como los Burgos, que luego se transformaron en ciudades, donde el dinero se acumuló tomando identidad y valor propio, originando la banca financiera. Los talleres se convirtieron en grandes industrias con el descubrimiento de las máquinas de vapor, generándose la revolución industrial y con ella la clase social capitalista, dueñas de las empresas industriales.

LA ECONOMÍA CAPITALISTA

El trabajo en la economía capitalista es realizado por la clase obrera, conformada por los antiguos esclavos y siervos campesinos, a cambio de un salario mínimo para adquirir las raciones necesarias para la subsistencia. La propiedad de las empresas industriales, comerciales y financieras, está en manos de los dueños del dinero: los comerciantes, la aristocracia y el clero religioso, conformada por los antiguos señores feudales y las cortes monárquicas. De la economía capitalista, en torno a las empresas capitalistas, surgen las clases sociales modernas: a) Los capitalistas financieros, inversionistas privados dueños de la banca, las bolsas de valores y las acciones o aportes de capital a las empresas quienes reciben una renta en forma de intereses financieros de manera permanente; b) Los terratenientes, latifundistas, dueños de la tierra, de empresas o lonjas inmobiliarias de propiedad raíz, quienes reciben una renta permanente por el alquiler de sus propiedades; c) Los capitalistas industriales, quienes obtienen renta permanente por la diferencia entre los costos de producción y el precio de venta o ingresos por servicios; d) Los gerentes, empleados de manejo y confianza, los funcionarios que colaboran con los propietarios realizando actividades técnicas, científicas, de mando medio o supervisión sobre la producción y los trabajadores; e) Los comerciantes, quienes obtienen ingresos por la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta de los productos o mercancías; f) Los obreros calificados, capacitados y tecnificados en una actividad laboral específica; g) Los obreros rasos que no requieren un conocimiento especial para realizar su labor; h) Los desempleados, excluidos o marginados de la empresa capitalista, quienes se dedican al subempleo, a las artesanías y otros oficios informales.

También existen otros grupos sociales marginados que se dedican a la delincuencia común, a la delincuencia organizada en mafias, controladas por los antiguos aristócratas o señores feudales que nunca aceptaron la alianza con el capitalismo, quienes obtienen ingresos al extorsionar a los capitalistas.

La empresa capitalista también se da en las actividades agropecuarias como agroindustrias, sobre todo en los países donde el capitalismo se ha desarrollado mayoritariamente. La economía feudal, latifundista y la comunitaria de tribus y comunidades indígenas y campesinas siguen vigentes en la mayoría de los países donde el capitalismo poco o nada se ha desarrollado.

El comercio capitalista se realiza a través del mercado capitalista. Solo pueden adquirir mercancías quienes posean dinero suficiente de acuerdo a sus precios.

La emisión de dinero en cada país realizada por su banca central, debe estar respaldada por su producto interno bruto (PIB), sus recursos y riquezas naturales como materias primas, así como el conocimiento tecnológico y científico. En el capitalismo, el dinero es propiedad de inversionistas privados, dueños de las bolsas de valores, la banca y el mercado bursátil y financiero en general, quienes representan un porcentaje ínfimo de la población. Por lo tanto controlan el mercado capitalista, reservándose el dominio y la propiedad sobre las mercancías, bienes muebles e inmuebles como garantía del retorno del capital puesto en circulación como préstamo o capital financiero de inversión. Los empresarios industriales reciben los créditos bancarios de acuerdo a su capacidad productiva clasificados como grandes, medianos y pequeños empresarios, microempresarios, con el compromiso de producir bienes y servicios para aumentar la oferta en el mercado.

Los dueños del dinero y de las empresas capitalistas que representan el 10% de la población, tienen una capacidad aproximada de demanda en el mercado del 70%, los trabajadores, el estado y demás personas que representan el 90% de la población, solo tienen el 30% restante de participación en el mercado. La fuente de las crisis periódicas del capitalismo consiste en que el 10% de la población tiene una capacidad de demanda del 70% y solo un 10% de capacidad de consumo; mientras que el 90% de la población tiene una capacidad de demanda del 30% y una capacidad de consumo del 90%. El 60% del mercado se queda sin ser consumido, convirtiéndose en desperdicio social, fenómeno conocido como injusticia social, ya que el 60% de la población no satisface sus necesidades propias del ser humano. Por su parte las empresas van a la quiebra por que no obtienen retorno de capital al no vender sus mercancías y el estado se declara incapaz de solucionar el problema. La clase capitalista financiera aprovecha estas crisis para expandir su control sobre la economía mundial, realizando proyectos de guerra, de destrucción y reconstrucción de países y naciones anexándolas a su sistema.

El capitalismo aumentó la productividad del trabajo inundando el mercado mundial de mercancías, concentrando paradójicamente cada vez más la capacidad de demanda o riqueza social en pocas manos, mientras el hambre y la miseria se apoderan en forma creciente de un mayor número de humanos. Desarrolló el conocimiento y la investigación científica obteniendo tecnologías de punta que hacen de las máquinas el eje central de la productividad, desplazando cada vez más la mano de obra humana. Esto representa una alta calidad de vida para la clase social dominante y un aumento en su capacidad de controlar el poder social.

La riqueza social de un país se mide en su producto interno bruto (PIB), fruto del trabajo social humano; en su conocimiento científico y tecnológico; en sus recursos y riquezas naturales como materias primas.

La riqueza individual es la parte o proporción que le corresponde a cada humano de esa riqueza social. En el capitalismo la clase social dominante que representa el 10% o menos de la población, se apropia del 70% o más, mientras las clases subordinadas que representan el 90% o más de la población solo alcanzan a apropiarse del 30% de ella. Esta apropiación de riqueza individual está directamente proporcional a la apropiación de dinero.

En el mundo existen dos clases de personas, la clase de personas que trabajan y viven de su trabajo y la clase de personas que no trabajan y viven de la renta social producida por la clase de gente que trabaja.

Dicha renta social o capitalista, se puede clasificar en:

  • renta sobre la apropiación de la tierra, inmobiliarias, lonjas de propiedad raíz, latifundios sin explotar que se valorizan especulativamente.
  • renta o interés especulativo sobre la apropiación del dinero, préstamos bancarios, acciones sobre la propiedad de bancos, bolsas de valores, instituciones financieras en general.
  • renta sobre la apropiación de los medios de producción, materias primas, maquinas y herramientas, acciones sobre sociedades de empresas productivas, cuya diferencia entre el valor de venta de los bienes y servicios y el valor de su costo, se denomina utilidad, ganancia o excedentes, y que Carlos Marx llamo plusvalía social producida por las fuerzas productivas sociales.

De la participación en la utilización o propiedad sobre el dinero, surgen las categorías, jerarquías o clases sociales del sistema social capitalista.

-los capitalistas o clase social alta, se apropian del 70% del dinero social siendo este su porcentaje de participación en la demanda social o capacidad de compra, mientras que representa solo el 10% de la población, teniendo permanentemente un exceso de dinero del 60%.

-los empleados, profesionales o clase media, se apropian del 20% del dinero social, siendo este su porcentaje de participación en la demanda social o capacidad de compra, y representan el 20% de la población, no teniendo excedente de dinero.

-los trabajadores, obreros o clase baja, se apropian del 10% del dinero social, siendo este su porcentaje de participación en la demanda social o capacidad de compra, y representan el 50% de la población, teniendo un faltante de dinero del -40%. La oferta de bienes y servicios que no pueden adquirir, representa un desperdicio social.

-los desempleados o marginados sociales, se apropian del 0% del dinero social, viviendo de la caridad social y del rebusque en todas sus formas.

No participan formalmente de la demanda o capacidad de compra y representa un 20% de la población, teniendo un faltante de dinero de -20%. Las ofertas de bienes y servicios no adquiridas por ellos, se suman al desperdicio social.

El 60% de dinero excedente de los capitalistas o clase social alta, es el dinero que le hace falta a los trabajadores y obreros, el 40%, para adquirir la oferta de bienes y servicios, mas el 20% que le falta a los desempleados o marginados sociales.

El salario mínimo debe servir como medida de la actividad económica, pero el trabajo social, siendo la fuente del producto interno bruto (PIB), debe tener como compensación laboral, un ingreso básico mensual de 2 salarios mínimos, para labores que requieran mayor conocimiento tecnológico, 4 salarios mínimos, para los gestores empresariales y directivos o autoridad empresarial de responsabilidad, 8 salarios mínimos.

El trabajo en la economía socialista es obligatorio para todos los humanos, de acuerdo a la edad, capacitación laboral, educación o conocimientos científico y tecnológico. La propiedad de las empresas o medios de producción como las máquinas y la tierra, son del estado administrado por la organización o partido de los trabajadores, que por ser el trabajo obligatorio para todos los humanos por lo menos durante una época de su vida, todos pueden pertenecer a dicho partido.

El dinero pertenece a la nación y es utilizado para distribuir directamente a toda la población los productos o mercancías, bienes y servicios, sin existir un mercado o comercio en la forma como se da en el capitalismo. La producción es planificada periódicamente con base a proyectos de crecimiento y desarrollo para satisfacer las necesidades de la población y del país. La investigación y el conocimiento científico y tecnológico son realizados por el estado como una prioridad nacional. No existen clases sociales como en el capitalismo pero se da una diferenciación por la clase de actividad realizada dentro de la división del trabajo social.

LA ECONOMÍA COMUNISTA

La teoría social comunista plantea que en el comunismo el trabajo se realizará de una manera consciente y voluntaria, como un aporte a la sociedad de cada quién según su capacidad y conocimiento laboral y recibirá de la sociedad los bienes y servicios necesarios para satisfacer una cada vez mejor calidad de vida. La producción y distribución de bienes y servicios se regulará por organismos democráticos. La propiedad de las unidades productivas será comunitaria. No existirán clases sociales. El dinero será reemplazado por el derecho de cada quién dentro del marco jurídico del derecho social, contabilizado estadísticamente y reconocido o pagado con la utilización o consumo de bienes y servicios dispuestos para todos los humanos. Con el desarrollo del conocimiento tecnológico y científico puesto al servicio comunitario, la mano de obra será reemplazada por las máquinas pudiendo la humanidad dedicarle más tiempo a la cultura, la lúdica, el deporte, recreación, investigación científica, administración para obtener una sana convivencia pacífica.

LA ECONOMÍA GLOBAL

El capitalismo ha seleccionad artificialmente a la especie humana en ricos y pobres, con la tendencia a ser los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. El dinero acumulado se concentra en un grupo de personas cada día más pequeño. Así mismo las naciones están clasificadas como desarrolladas, intermedias y subdesarrolladas; es decir, el mundo está dividido en niveles en forma piramidal: en la cúspide las naciones ricas, en el centro las naciones medias y en la base las naciones pobres. En su etapa final la economía capitalista se transforma en una economía global dominada por empresas privadas multiterritoriales, conformando un nuevo imperio manejado por un cerrado grupo de propietarios que invaden y destruyen las economías nacionales o locales para anexarlas a su neo imperio. El mundo entero se convierte en una aldea global.

Friedrich A. Hayek, Premio Nobel de Economía, filósofo político y social, considerado como uno de los más grandes pensadores de nuestros tiempos. Exponente de la Escuela Austriaca, era discípulo de Friedrich von Wieser y de Ludwig von Mises. Es conocido principalmente por su defensa del liberalismo y por sus críticas a la economía planificada y al socialismo, el cual y como sostiene en Camino de servidumbre, considera un peligro para la libertad individual que conduce al totalitarismo. Su obra, que comprende unos 130 artículos y 25 libros, no se limita únicamente a la ciencia económica, sino que trata desde filosofía política hasta antropología jurídica, historia o epistemología, y en general todo lo referente a ciencias sociales. 

Los expertos dan la voz de alarma: el mundo se encuentra en una trampa de deuda. Se han acumulado más de 300 billones de dólares en pasivos a nivel mundial. ¿Es esto motivo de preocupación? ¿Los particulares, las empresas e incluso Estados enteros en algún momento colapsarán inevitablemente bajo la montaña de deuda? El reportaje busca las historias detrás de la deuda para saber qué hacer ante su desbordante carga. Por ejemplo, Argentina. En los últimos 200 años, el país se ha enfrentado a la bancarrota en ocho ocasiones. En Estados Unidos se castiga a la gente por su pobreza. Annita Husband pasó meses en una prisión de deudores en el estado de Misisipi. Su destino es un ejemplo extremo de una sociedad en la que cada vez más personas endeudadas se encuentran en una situación desesperada y pierden su libertad. Sin embargo, las deudas no son malas per se, afirma el economista Christoph Trebesch. Cuando el capital prestado se utiliza para inversiones sensatas, el endeudamiento tiene sentido. Pero hay muchos ejemplos negativos. El proyecto "The World", compuesto por islas artificiales frente a la costa de Dubai, que, vistas desde el aire, parecen un mapamundi, es uno de los ejemplos de la desmesura crediticia. En ellas iban a construirse inmuebles de lujo para los superricos. Con la crisis financiera de 2008, el proyecto quedó paralizado. Desde entonces, el viento y el mar han difuminado los contornos de algunas de las islas. El reportaje explora preguntas como: ¿cuáles son las consecuencias de la deuda, tanto para los prestatarios como para los acreedores? Y, ¿qué soluciones existen para hacer frente a la gigantesca deuda de Estados, empresas y hogares? 

La Escuela Austríaca de Economía

El profesor Óscar Vara presenta un análisis general de la historia del pensamiento económico y su relación con la acción humana. En su exposición, explica la teoría de John Maynard Keynes a la que denomina "teoría del engaño" debido a la obsesión de este autor por controlar a la sociedad, dada su arrogancia intelectual, con la que descalifica la capacidad de los individuos para tomar sus propias decisiones y posibilidad de alcanzar el desarrollo económico. Manifiesta que dicho modelo propuesto por Keynes, a favor del control estatal, es solo una forma de imponer sus ideas neoclásicas, las cuales son fuertemente rebatidas por la Escuela Austriaca de Economía a través de sus autores Carl Menger, Ludwig von Mises, y Friedrich von Hayek, quienes, pese a la divergencia de sus teorías entre sí, tienen una mayor aproximación a la realidad porque las mismas coinciden con la idea del pensamiento subjetivo. Finalmente, comenta sobre las bases que permiten a la Escuela Austriaca de Economía contar con un cuerpo único de doctrina. 

José Porfirio Miranda de la Parra, nació en Monterrey México, el 15 de Septiembre de 1924. Fue Filósofo y Exégeta. Como miembro de la Compañía de Jesús hizo estudios de licenciatura y Maestría sobre Filosofía en Loyola University de los Ángeles California, EUA. En la década de los 50 se ordena como sacerdote en la Loyola y realiza estudios de licenciatura sobre teología en la Universidad de Frankfurt, y de economía en la Universidad de Münster, Alemania. A su regreso de Europa se le destina a la ciudad de Guadalajara para asesorar a empresarios católicos, pero su tendencia a favorecer de los trabajadores lo conduce a dedicarse a organizarlos. En 1967, para distraerlo de esta actividad, es enviado al Pontificio Instituto Bíblico de Roma donde realizaría el doctorado en Ciencias Bíblicas y elaboraría su tesis Marx y la Biblia, que, después de mucha polémica, llego a convertirse en uno de los libros de texto del Instituto. Concluye su investigación bíblica en 1981 con su libro Comunismo en la Biblia. De su producción filosófica, ya como maestro fundador de la UAM, destacan tres libros reeditados en España, que a juicio del mismo autor son los más importantes: Apelo a la Razón (1983), Hegel Tenía Razón (1989) y Racionalidad y Democracia. Porfirio Miranda fallece el 9 de octubre del 2001 a la edad de 77 años de edad, en el pueblo de Temamatla, Edo. de México, donde vivió con su esposa, dedicado a la investigación filosófica, los últimos años de su vida. El mismo escribió como epitafio para su sepultura: "Expectat Resurrectionem Mortuorum". La línea de Investigación de J.P. Miranda y su obra misma, están dirigidas a la demostración Científica de la Razón Ética. En este sentido, su investigación engloba la Filosofía, La Ciencia y la Exegesis. A principios de 1970 comienza con su investigación Exegética, es decir, un análisis científico en torno a la Biblia. 

Al mismo tiempo inicio una exegesis encaminada a la teoría de Marx, su tesis principal en este sentido era demostrar que la Justicia que da origen al pensamiento de Marx es el mismo principio Ético que está contenido en la Biblia. Esto culmino en los siguientes libros de Miranda: Cambio de Estructuras, Marx en México, El Cristianismo de Marx, El ser y el Mesías, Comunismo en la Biblia. En 1983 podemos observar su línea de investigación dirigida a la Ciencia, contenida en el libro Apelo a la Razón. En esta obra Miranda demuestra que la verdad científica en cualquier ciencia se mide a través de la argumentación racional y por ello, contra argumenta la tesis positivista, la cual señala que los juicios morales y éticos no son científicos, y por tanto no son confiables. A esta postura, nuestro filósofo apelara, como su libro bien lo menciona, a la Razón, demostrando que el concepto de Ciencia es una equivocación y que la verdad de los juicios éticos se demuestra en las condiciones de una discusión racional y por tanto de toda ciencia. En 1989 pública el libro Hegel tenía Razón, será en este momento donde se haga más visible su carácter filosófico. En este libro demuestra lógicamente que la Ciencia empírica que ha predominado por años, ha hecho caer en la confusión a los científicos e intelectuales, porque sus conceptos centrales no tienen la finalidad de la humanización del mundo. En este libro afirmara que el mayor descubrimiento que ha hecho el hombre fue afirmar que el espíritu es el pensamiento, en cuanto que llamamos materia precisamente a aquello que no piensa y que El espíritu no es algo natural, solo es aquello que él se hace ser. 

La riqueza de las naciones (1776) es una obra sumamente importante. Su autor, Adam Smith, promotor del sistema de libertad natural, afirma que la riqueza de una nación no debe medirse por su oro sino por los bienes y servicios reales que están en disposición de su pueblo. Para Smith, el progreso de la sociedad se alcanza a través de la libertad económica. Esta postura es contraria al predominante mercantilismo, que propone el control gubernamental en todos los aspectos del comercio y fomenta la creación de privilegios artificiales, monopolios y barreras al comercio 

Carlos Rodríguez Braun habla sobre la relevancia de la figura de Adam Smith, un autor que en su opinión tuvo gran amplitud de ideas porque no solamente se enfocó en asuntos económicos sino que también tuvo interés en enseñar temas de ética, filosofía moral, filosofía del Derecho, retórica y letras, lenguaje, astronomía, historia del pensamiento y política. Asimismo, explica que esta información se basa en apuntes de alumnos que fueron recopilados en: Ensayos filosóficos (1795), Lecciones sobre jurisprudencia (1976) y Lecciones sobre retórica y bellas letras (1763). También, hace algunas observaciones acerca de la idea equívoca que tienen algunos autores sobre la existencia de una contraposición entre sus obras más conocidas: Teoría de los sentimientos morales y La riqueza de las naciones, así como explicación de las diferencias que existen entre el interés propio y el egoísmo. Finalmente, menciona las lecciones que se pueden aprender de las enseñanzas de Adam Smith, identificación de este autor con el liberalismo económico y recomendaciones 

LEY 743 DE 2002

por la cual se desarrolla el artículo 38 de la Constitución Política de Colombia en lo referente a los organismos de acción comunal.

El Congreso de Colombia

DECRETA:

TITULO PRIMERO

DEL DESARROLLO DE LA COMUNIDAD

Artículo 1°. Objeto. La presente ley tiene por objeto promover, facilitar, estructurar y fortalecer la organización democrática, moderna, participativa y representativa en los organismos de acción comunal en sus respectivos grados asociativos y a la vez, pretende establecer un marco jurídico claro para sus relaciones con el Estado y con los particulares, así como para el cabal ejercicio de derechos y deberes.

Artículo 2°. Desarrollo de la comunidad. Para efectos de esta ley, el desarrollo de la comunidad es el conjunto de procesos económicos, políticos, culturales y sociales, que integran los esfuerzos de la población, sus organizaciones y las del Estado, para mejorar la calidad de vida de las comunidades.

Artículo 3°. Principios rectores del desarrollo de la comunidad. El desarrollo de la comunidad se orienta por los siguientes principios:

a) Reconocimiento y afirmación del individuo en su derecho a ser diferente, sobre la base del respeto, tolerancia a la diferencia, al otro;

b) Reconocimiento de la agrupación organizada de personas en su carácter de unidad social alrededor de un rasgo, interés, elemento, propósito o función común, como el recurso fundamental para el desarrollo y enriquecimiento de la vida humana y comunitaria, con prevalencia del interés común sobre el interés particular;

c) El desarrollo de la comunidad debe construirse con identidad cultural, sustentabilidad, equidad y justicia social, participación social y política, promoviendo el fortalecimiento de la sociedad civil y sus instituciones democráticas;

d) El desarrollo de la comunidad debe promover la capacidad de negociación y autogestión de las organizaciones comunitarias en

ejercicio de sus derechos, a definir sus proyectos de sociedad y participar organizadamente en su construcción;

e) El desarrollo de la comunidad tiene entre otros, como principios pilares, la solidaridad, la capacitación, la organización y la participación.

Artículo 4°. Fundamentos del desarrollo de la comunidad. El desarrollo de la comunidad tiene los siguientes fundamentos:

a) Fomentar la construcción de comunidad como factor de respeto, tolerancia, convivencia y solidaridad para el logro de la paz, para lo que se requiere el reacomodo de las prácticas estatales y la formación ciudadana;

b) Promover la concertación, los diálogos y los pactos como estrategias del desarrollo;

c) Validar la planeación como instrumento de gestión del desarrollo de la comunidad;

d) Incrementar la capacidad de gestión, autogestión y cogestión de la comunidad;

e) Promover la educación comunitaria como instrumento necesario para recrear y revalorizar su participación en los asuntos locales, municipales, regionales y nacionales;

f) Promover la construcción de organizaciones de base y empresas comunitarias;

g) Propiciar formas colectivas y rotatorias de liderazgo con revocatoria del mandato.

Artículo 5°. Los procesos de desarrollo de la comunidad, a la luz de sus principios y fundamentos, requieren para su desenvolvimiento la creación y consolidación de organizaciones comunitarias, entendidas como el medio adecuado para fortalecer la integración, autogestión, solidaridad y participación de la comunidad con el propósito de alcanzar un desarrollo integral para la transformación positiva de su realidad particular y de la sociedad en su conjunto.

TITULO SEGUNDO

DE LAS ORGANIZACIONES DE ACCIÓN COMUNAL

CAPITULO I

Definición, clasificación, denominación, territorio y domicilio

Artículo 6°. Definición de acción comunal. Para efectos de esta ley, acción comunal, es una expresión social organizada, autónoma y solidaria de la sociedad civil, cuyo propósito es promover un desarrollo integral, sostenible y sustentable construido a partir del ejercicio de la democracia participativa en la gestión del desarrollo de la comunidad.

Artículo 7°. Clasificación de los organismos de acción comunal. Los organismos de acción comunal son de primero, segundo, tercero y cuarto grado, los cuales se darán sus propios estatutos según las definiciones, principios, fundamentos y objetivos consagrados en esta ley y las normas que le sucedan.

Artículo 8°. Organismos de acción comunal:

a) Son organismos de acción comunal de primer grado las juntas de acción comunal y las juntas de vivienda comunitaria. La junta de acción comunal es una organización cívica, social y comunitaria de gestión social, sin ánimo de lucro, de naturaleza solidaria, con personería jurídica y patrimonio propio, integrada voluntariamente por los residentes de un lugar que aúnan esfuerzos y recursos para procurar un desarrollo integral, sostenible y sustentable con fundamento en el ejercicio de la democracia participativa.

La junta de vivienda comunitaria es una organización cívica sin ánimo de lucro, integrada por familias que se reúnen con el propósito de adelantar programas de mejoramiento o de autoconstrucción de vivienda. Una vez concluido el programa se podrá asimilar a la Junta de Acción Comunal definida en el presente artículo si fuere procedente;

b) Es organismo de acción comunal de segundo grado la asociación de juntas de acción comunal. Tienen la misma naturaleza jurídica de las juntas de acción comunal y se constituye con los organismos de primer grado fundadores y los que posteriormente se afilien;

c) Es organismo de acción comunal de tercer grado la federación de acción comunal, tiene la misma naturaleza jurídica de las juntas de acción comunal y se constituye con los organismos de acción comunal de segundo grado fundadores y que posteriormente se afilien;

d) Es organismo de acción comunal de cuarto grado, la confederación nacional de acción comunal, tiene la misma naturaleza jurídica de las juntas de acción comunal y se constituye con los organismos de acción comunal de tercer grado fundadores y que posteriormente se afilien.

Parágrafo. Cada organismo de acción comunal, se dará su propio reglamento conforme al marco brindado por esta ley y las normas que le sucedan.

Artículo 9°. Denominación. La denominación de los organismos de que trata esta ley a más de las palabras "Junta de acción comunal", "Junta de vivienda comunitaria", "Asociación de juntas de acción comunal", "Federación de acción comunal" o "Confederación nacional de acción comunal", se conformará con el nombre legal de su territorio seguido del

nombre de la entidad territorial a la que pertenezca y en la cual desarrolle sus actividades.

Artículo 10. Cuando por disposición legal varíe la denominación del territorio de un organismo comunal, quedará a juicio de éste acoger la nueva denominación.

Artículo 11. Cuando se autorice la constitución de más de una junta en un mismo territorio, la nueva que se constituya en éste deberá agregarle al nombre del mismo las palabras "Segundo sector", "Sector alto", "Segunda etapa" o similares.

Artículo 12. Territorio. Cada junta de acción comunal desarrollará sus actividades dentro de un territorio delimitado según las siguientes orientaciones:

a) En las capitales de departamento y en la ciudad de Santa Fe de Bogotá, D. C., se podrá constituir una junta por cada barrio, conjunto residencial, sector o etapa del mismo, según la división establecida por la correspondiente autoridad municipal;

b) En las demás cabeceras de municipio y en las de corregimientos o inspecciones de policía podrá reconocerse más de una junta si existen las divisiones urbanas a que se refiere el literal anterior;

c) En las poblaciones donde no exista delimitación por barrios la junta podrá abarcar toda el área urbana sin perjuicio de que, cuando se haga alguna división de dicho género, la autoridad competente pueda ordenar que se modifique el territorio de una junta constituida;

d) En cada caserío o vereda sólo podrá constituirse una junta de acción comunal; pero la autoridad competente podrá autorizar, mediante resolución motivada, la constitución de más de una junta si la respectiva extensión territorial lo aconsejare;

e) El territorio de la junta de vivienda comunitaria lo constituye el terreno en donde se proyecta o desarrolla el programa de construcción o mejoramiento de vivienda;

f) El territorio de la asociación será la comuna, corregimiento, localidad o municipio, en los términos del Código de Régimen Municipal;

g) El territorio de la federación de acción comunal será el respectivo departamento, la ciudad de Santa Fe de Bogotá, D. C., los municipios de categoría especial y de primera categoría, en los cuales se haya dado la división territorial en comunas y corregimientos y las asociaciones de municipios y las provincias cuando estas últimas sean reglamentadas;

h) El territorio de la confederación nacional de acción comunal es la República de Colombia.

Parágrafo 1°. Por área urbana y rural se entenderá la definida en el Código de Régimen Municipal.

Parágrafo 2°. En los asentamientos humanos cuyo territorio no encaje dentro de los conceptos de barrio, vereda o caserío, la autoridad competente podrá autorizar la constitución de una junta de acción comunal, cuando se considere conveniente para su propio desarrollo.

Parágrafo 3°. Cuando dos o más territorios vecinos no cuenten con el número suficiente de organismos comunales de primer grado para constituir sus propias asociaciones, podrán solicitar ante la entidad competente la autorización para organizar su propia asociación o para anexarse a una ya existente, siempre y cuando medie solicitud de no menos del sesenta por ciento (60%) de los organismos comunales del respectivo territorio.

Artículo 13. El territorio de los organismos de acción comunal podrá modificarse cuando varíen las delimitaciones territoriales por disposición de autoridad competente.

Artículo 14. Domicilio. Para todos los efectos legales el territorio de las juntas y asociaciones determina el domicilio de las mismas. El domicilio de la junta de vivienda comunitaria será el municipio en donde se adelante el programa de vivienda. El domicilio de las federaciones será la capital de la respectiva entidad territorial y el de la confederación, Santa Fe de Bogotá, D. C.

Parágrafo. Cuando se constituya más de una federación de acción comunal, en un departamento, el domicilio de la departamental lo determinará su asamblea general.

CAPITULO II

Organización

Artículo 15. Constitución. Las organizaciones de acción comunal estarán constituidas, según el caso, de acuerdo con los índices de población y características de cada región o territorio.

Artículo 16. Forma de constituirse. Los organismos de acción comunal estarán constituidos de la siguiente manera:

a) La junta de acción comunal estará constituida por personas naturales mayores de 14 años que residan dentro de su territorio;

b) La junta de vivienda comunitaria estará constituida por familias que se reúnen con el propósito de adelantar programas de mejoramiento o de autoconstrucción de vivienda;

c) La asociación de juntas de acción comunal estará constituida por las juntas de acción comunal y las juntas de vivienda comunitaria cuyo radio de acción se circunscriba al de la misma;

d) La federación de acción comunal estará constituida por las asociaciones de acción comunal cuyo radio de acción se circunscriba al de la misma;

e) La confederación nacional de acción comunal estará constituida por las federaciones de acción comunal cuyo radio de acción se circunscriba al territorio nacional.

Parágrafo 1°. Ninguna persona natural podrá afiliarse a más de un organismo de acción comunal.

Parágrafo 2°. La determinación de los requisitos y del número mínimo de afiliados y/o afiliadas con que pueda constituirse y subsistir un organismo de acción comunal será reglamentada por el Gobierno Nacional.

Parágrafo 3°. Los organismos de acción comunal podrán hacer alianzas estratégicas con personas jurídicas en procura de alcanzar el bienestar individual y colectivo y el desarrollo de la comunidad, en los términos definidos por la presente ley. Igualmente, podrán establecer relaciones de cooperación con personas jurídicas públicas o privadas del nivel internacional.

Artículo 17. Duración. Los organismos de acción comunal tendrán una duración indefinida, pero se disolverán y liquidarán por voluntad de sus afiliados o por mandato legal.

Artículo 18. Estatutos. De acuerdo con los conceptos, objetivos, principios y fundamentos del desarrollo de la comunidad establecidos en la presente ley, y con las necesidades de la comunidad, los organismos de acción comunal de primero, segundo, tercer y cuarto grado se darán libremente sus propios estatutos.

Parágrafo 1°. Los estatutos deben contener, como mínimo:

a) Generalidades: denominación, territorio, domicilio, objetivos, duración;

b) Afiliados: calidades para afiliarse, impedimentos, derechos y deberes de los afiliados;

c) Organos: integración de los órganos, régimen de convocatoria, periodicidad de las reuniones ordinarias, funciones de cada uno;

d) Dignatarios: calidades, formas de elección, período y funciones;

e) Régimen económico y fiscal: patrimonio, presupuesto, disolución y liquidación;

f) Régimen disciplinario;

g) Composición, competencia, causales de sanción, sanciones y procedimientos;

h) Libros: clases, contenidos, dignatarios encargados de ellos;

i) Impugnaciones: causales, procedimientos.

Parágrafo 2°. Para garantizar el carácter democrático de la estructura interna y el funcionamiento de los organismos de acción comunal, la postulación a cargos será por el sistema de planchas o listas y la asignación por cuociente electoral.

CAPITULO III

Objetivos y principios

Artículo 19. Objetivos. Los organismos de acción comunal tienen los siguientes objetivos:

a) Promover y fortalecer en el individuo, el sentido de pertenencia frente a su comunidad, localidad, distrito o municipio a través del ejercicio de la democracia participativa;

b) Crear y desarrollar procesos de formación para el ejercicio de la democracia;

c) Planificar el desarrollo integral y sostenible de la comunidad;

d) Establecer los canales de comunicación necesarios para el desarrollo de sus actividades;

e) Generar procesos comunitarios autónomos de identificación, formulación, ejecución, administración y evaluación de planes, programas y proyectos de desarrollo comunitario;

f) Celebrar contratos con empresas públicas y privadas del orden internacional, nacional, departamental, municipal y local, con el fin de impulsar planes, programas y proyectos acordes con los planes comunitarios y territoriales de desarrollo;

g) Crear y desarrollar procesos económicos de carácter colectivo y solidario para lo cual podrán celebrar contratos de empréstito con entidades nacionales o internacionales;

h) Desarrollar procesos para la recuperación, recreación y fomento de las diferentes manifestaciones culturales, recreativas y deportivas, que fortalezcan la identidad comunal y nacional;

i) Construir y preservar la armonía en las relaciones interpersonales y colectivas, dentro de la comunidad, a partir del reconocimiento y respeto de la diversidad dentro de un clima de respeto y tolerancia;

j) Lograr que la comunidad esté permanentemente informada sobre el desarrollo de los hechos, políticas, programas y servicios del Estado y de las entidades que incidan en su bienestar y desarrollo;

k) Promover y ejercitar las acciones ciudadanas y de cumplimiento, como mecanismos previstos por la Constitución y la ley, para el respeto de los derechos de los asociados;

l) Divulgar, promover y velar por el ejercicio de los derechos humanos, fundamentales y del medio ambiente consagrados en la Constitución y la ley;

m) Generar y promover procesos de organización y mecanismos de interacción con las diferentes expresiones de la sociedad civil, en procura del cumplimiento de los objetivos de la acción comunal;

n) Promover y facilitar la participación de todos los sectores sociales, en especial de las mujeres y los jóvenes, en los organismos directivos de la acción comunal;

o) Procurar una mayor cobertura y calidad en los servicios públicos, buscar el acceso de la comunidad a la seguridad social y generar una mejor calidad de vida en su jurisdicción;

p) Los demás que se den los organismos de acción comunal respectivos en el marco de sus derechos, naturaleza y autonomía.

Artículo 20. Principios. Los organismos comunales se orientan por los siguientes principios:

a) Principio de democracia: participación democrática en las deliberaciones y decisiones;

b) Principio de la autonomía: autonomía para participar en la planeación, decisión, fiscalización y control de la gestión pública, y en los asuntos internos de la organización comunitaria conforme a sus estatutos y reglamentos;

c) Principio de libertad: libertad de afiliación y retiro de sus miembros;

d) Principio de igualdad y respeto: igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades en la gestión y beneficios alcanzados por la organización comunitaria. Respeto a la diversidad: ausencia de cualquier discriminación por razones políticas, religiosas, sociales, de género o étnicas;

e) Principio de la prevalencia del interés común: prevalencia del interés común frente al interés particular;

f) Principio de la buena fe: las actuaciones de los comunales deben ceñirse a los postulados de la buena fe, la cual se presumirá en todas las gestiones que aquéllos adelanten;

g) Principio de solidaridad: en los organismos de acción comunal se aplicará siempre, individual y colectivamente el concepto de la ayuda mutua como fundamento de la solidaridad;

h) Principio de la capacitación: los organismos de acción comunal tienen como eje orientador de sus actividades la capacitación y formación integral de sus directivos, dignatarios, voceros, representantes, afiliados y beneficiarios;

i) Principio de la organización: el respeto, acatamiento y fortalecimiento de la estructura de acción comunal, construida desde las juntas de acción comunal, rige los destinos de la acción comunal en Colombia;

j) Principio de la participación: la información, consulta, decisión, gestión, ejecución, seguimiento y evaluación de sus actos internos constituyen el principio de la participación que prevalece para sus afiliados y beneficiarios de los organismos de acción comunal. Los organismos de acción comunal podrán participar en los procesos de elecciones populares, comunitarias y ciudadanas.

CAPITULO IV

De los afiliados

Artículo 21. Requisitos:

1. Son miembros de la junta de acción comunal los residentes fundadores y los que se afilien posteriormente.

2. Son miembros de las juntas de vivienda comunitaria las familias fundadoras y las que se afilien posteriormente.

3. Son miembros de la asociación de juntas de acción comunal las juntas de acción comunal fundadoras y las que se afilien posteriormente.

4. Son miembros de las federaciones de acción comunal las asociaciones de acción comunal fundadoras y las que se afilien posteriormente.

5. Son miembros de la confederación nacional de acción comunal las federaciones de acción comunal fundadoras y las que se afilien posteriormente.

Artículo 22. Derechos de los afiliados. A más de los que determinen los estatutos, son derechos de los afiliados:

a) Elegir y ser elegidos para desempeñar cargos dentro de los organismos comunales o en representación de éstos;

b) Participar y opinar en las deliberaciones de la asamblea general y órganos, a los cuales pertenezca, y votar para tomar las decisiones correspondientes;

c) Fiscalizar la gestión económica de la entidad, examinar los libros o documentos y solicitar informes al presidente o a cualquier dignatario de la organización;

d) Asistir a las reuniones de las directivas en las cuales tendrá voz pero no voto;

e) Participar de los beneficios de la organización;

f) Participar en la elaboración del programa de la organización y exigir su cumplimiento;

g) Participar en la revocatoria del mandato a los elegidos, de conformidad con lo preceptuado sobre la materia en los estatutos;

h) A que se le certifique las horas requeridas en la prestación del servicio social obligatorio, siempre y cuando haya realizado una labor meritoria y de acuerdo con los parámetros trazados por el Ministerio de Educación Nacional, para obtener el título de bachiller.

Artículo 23. Afiliación. Constituye acto de afiliación, la inscripción directa en el libro de afiliados. Excepcionalmente procederá la inscripción mediante solicitud escrita y radicada con la firma de recibido por el secretario de la organización o el organismo interno que los estatutos determinen o en su defecto ante la personería local o la entidad pública que ejerce control y vigilancia.

Parágrafo 1°. Es obligación del dignatario, ante quien se solicita la inscripción, o quien haga sus veces, inscribir al peticionario, a menos que, según los estatutos, exista justa causa para no hacerlo, situación que deberá resolver el comité conciliador dentro de los tres (3) días hábiles siguientes. Si dentro de este término no hay pronunciamiento alguno, se inscribirá automáticamente al peticionario.

Artículo 24. Deberes de los afiliados. A más de los que determinen los estatutos, son deberes de los afiliados:

a) Estar inscrito y participar activamente en los comités y comisiones de trabajo;

b) Conocer y cumplir los estatutos, reglamentos y resoluciones de la organización, y las disposiciones legales que regulan la materia;

c) Asistir a la asamblea general y participar en sus deliberaciones, votar con responsabilidad y trabajar activamente en la ejecución de los planes acordados por la organización.

Artículo 25. Impedimentos. Aparte de los que determinen los estatutos, no podrán pertenecer a un organismo de acción comunal:

a) Quienes estén afiliados a otro organismo de acción comunal del mismo grado, excepto cuando se trate de una junta de vivienda comunitaria;

b) Quienes hayan sido desafiliados o suspendidos de cualquier organismo de acción comunal mientras la sanción subsista.

Artículo 26. Desafiliación. Además de los que determinen los estatutos, la calidad de afiliado a una organización de acción comunal, se perderá por:

a) Apropiación, retención o uso indebido de los bienes, fondos, documentos, libros o sellos de la organización;

b) Uso arbitrario del nombre de la organización comunal para campañas políticas o beneficio personal;

c) Por violación de las normas legales y estatutarias.

Parágrafo. La sanción procederá una vez exista un fallo de instancia competente, previo debido proceso.

TITULO TERCERO

NORMAS COMUNES

CAPITULO I

De la dirección, administración y vigilancia

Artículo 27. Organos de dirección, administración y vigilancia. De conformidad con el número de afiliados o afiliadas y demás características propias de cada región, los organismos comunales determinarán los órganos de dirección, administración y vigilancia con sus respectivas funciones, los cuales podrán ser entre otros los siguientes:

a) Asamblea General;

b) Asamblea de Delegados;

c) Asamblea de Residentes;

d) Consejo Comunal;

e) Junta Directiva;

f) Comité Asesor;

g) Comisiones de Trabajo;

h) Comisiones Empresariales;

i) Comisión Conciliadora;

j) Fiscalía;

k) Secretaria General;

l) Secretaría Ejecutiva;

m) Comité Central de Dirección;

n) Directores Provinciales;

o) Directores Regionales;

p) El comité de fortalecimiento a la democracia y participación ciudadana y comunitaria.

Parágrafo. Como órgano consultivo para la toma de decisiones que afecten o sobrepasen la cobertura de los intereses exclusivos de los organismos de acción comunal de primer grado, y como órgano para la toma de decisiones de carácter general en las que participen los afectados, se podrá convocar a la asamblea de residentes en la cual participarán, con derecho a voz y voto, además de los afiliados al organismo de acción comunal respectivo, las personas naturales con residencia en el territorio de organismos de acción comunal y con interés en los asuntos a tratar en la misma.

Artículo 28. Periodicidad de las reuniones. Los organismos de primer y segundo grado como mínimo se reunirán en asamblea general por lo menos tres (3) veces al año, para los organismos de tercer y cuarto grado como mínimo se reunirán en asamblea general dos (2) veces al año semestralmente. Lo anterior para asambleas ordinarias, para las extraordinarias cuando las circunstancias lo ameriten.

CAPITULO II

Del quórum

Artículo 29. Validez de las reuniones y validez de las decisiones. Los órganos de dirección, administración, ejecución, control y vigilancia de los organismos de acción comunal, cuando tengan más de dos (2) miembros, se reunirán y adoptarán decisiones válidas siempre y cuando cumplan con los siguientes criterios:

a) Quórum deliberatorio: los organismos de los diferentes grados de acción comunal no podrán abrir sesiones ni deliberar, con menos del veinte por ciento (20%) de sus miembros;

b) Quórum decisorio: los órganos de dirección, administración, ejecución, control y vigilancia, cuando tengan más de dos (2) miembros, se instalarán válidamente con la presencia de por lo menos la mitad más uno de los mismos.

Si a la hora señalada no hay quórum decisorio, el órgano podrá reunirse una hora más tarde y el quórum se conformará con la presencia de por lo menos el treinta por ciento (30%) de sus miembros salvo los casos de excepción previstos en los estatutos;

c) Quórum supletorio: si no se conforma el quórum decisorio, el día señalado en la convocatoria, el órgano deberá reunirse, por derecho propio dentro de los quince (15) días siguientes, y el quórum decisorio, sólo se conformará con no menos del 20% de sus miembros:

d) Validez de las decisiones: por regla general, los órganos de dirección, administración, ejecución, control y vigilancia tomarán decisiones válidas con la mayoría de los miembros con que se instaló la reunión. Si hay más de dos alternativas, la que obtenga el mayor número de votos será valida si la suma total de votos emitidos, incluida la votación en blanco, es igual o superior a la mitad más uno del número de miembros con que se formó el quórum deliberatorio. En caso de empate en dos votaciones válidas sucesivas sobre el mismo objeto, el comité de convivencia y conciliación determinará la forma de dirimirlo;

e) Excepciones al quórum supletorio: solamente podrá instalarse la asamblea de afiliados o delegados, con no menos de la mitad más uno de sus miembros y se requiere el voto afirmativo de por lo menos los dos tercios (2/3) de éstos cuando deban tomarse las siguientes decisiones:

1. Constitución y disolución de los organismos comunales.

2. Adopción y reforma de estatutos.

3. Los actos de disposición de inmuebles.

4. Afiliación al organismo de acción comunal del grado superior.

5. Asamblea de las juntas de acción comunal, cuando se opte por asamblea de delegados.

6. Asamblea de las juntas de vivienda.

7. Reuniones por derecho propio.

CAPITULO III

De los dignatarios

Artículo 30. Período de los directivos y los dignatarios. El período de los directivos y dignatarios de los organismos de acción comunal es el mismo de las corporaciones públicas nacional y territoriales, según el caso.

Artículo 31. Procedimiento de elección de los dignatarios. La elección de dignatarios de los organismos de acción comunal será hecha por los órganos de la misma o directamente por los afiliados, según lo determinen los estatutos y conforme al procedimiento que éstos establezcan, bien sea por asamblea de los afiliados o de delegados.

Parágrafo 1°. Quince (15) días antes de la elección de dignatarios, para cualquier organismo de acción comunal, cada organización

constituirá un tribunal de garantías, integrado por tres (3) afiliados a la misma, quienes ni deben aspirar, ni ser dignatarios.

Parágrafo 2°. Las funciones y los mecanismos de elección se estipularán en los estatutos. De todas maneras la asignación de cargos será por cuociente y en por lo menos cinco (5) bloques separados a saber: directivos, delegados, secretarias ejecutivas, o comisiones de trabajo, fiscal y conciliadores.

Artículo 32. Fechas de elección dignatarios. A partir del 2001 la elección de nuevos dignatarios de los organismos de acción comunal se llevará a cabo en el año siguiente a aquel en que se celebren las elecciones para corporaciones públicas territoriales, en las siguientes fechas:

a) Junta de acción comunal y juntas de vivienda comunitaria, el último domingo del mes de abril y su período inicia el primero de julio del mismo año;

b) Asociaciones de juntas de acción comunal, el último domingo del mes de julio y su período inicia el primero de septiembre del mismo año;

c) Federaciones de acción comunal, el último domingo del mes de septiembre y su período inicia el primero de noviembre del mismo año;

d) Confederación nacional de acción comunal, el último domingo del mes de noviembre y su período inicia el primero de enero del año siguiente.

Parágrafo 1°. Cuando sin justa causa no se efectúe la elección dentro de los términos legales la autoridad competente podrá imponer las siguientes sanciones:

a) Suspensión del registro hasta por 90 días;

b) Desafiliación de los miembros o dignatarios.

Junto con la sanción se fijará un nuevo plazo para la elección de dignatarios cuyo incumplimiento acarreará la cancelación del registro.

Parágrafo 2°. Cuando existiera justa causa, fuerza mayor o caso fortuito, para no realizar la elección, el organismo de acción comunal podrá solicitar autorización para elegir dignatarios por fuera de los términos establecidos. La entidad gubernamental que ejerce el control y vigilancia, con fundamento en las facultades desconcentradas mediante las Leyes 52 de 1990 y 136 de 1994, puede otorgar el permiso hasta por un plazo máximo de dos (2) meses.

Parágrafo 3°. Cuando la elección de dignatarios de los organismos de acción comunal coincida en el respectivo mes con la elección de

corporaciones públicas, Presidente de la República, gobernadores o alcaldes municipales, la fecha de elección se postergará para el último sábado o domingo del mes siguiente.

Artículo 33. Calidad de dignatario. La calidad de dignatarios de un organismo de acción comunal se adquiere con la elección efectuada por el órgano competente y se acredita de acuerdo al procedimiento establecido por los estatutos, con sujeción al principio de la buena fe.

Artículo 34. Dignatarios de los organismos de acción comunal. Son dignatarios de los organismos de acción comunal, los que hayan sido elegidos para el desempeño de cargos en los órganos de dirección, administración, vigilancia, conciliación y representación.

Parágrafo 1°. Los estatutos de los organismos de acción comunal señalarán las funciones de los dignatarios.

Parágrafo 2°. Para ser dignatario de los organismos de acción comunal se requiere ser afiliado.

Parágrafo 3°. Incompatibilidades:

a) Entre los directivos, entre éstos y el fiscal o los conciliadores no puede haber parentesco dentro del cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad y primero civil, o ser cónyuges o compañeros permanentes. Casos especiales en lo rural, podrán ser considerados por el organismo comunal de grado superior;

b) En la contratación y/o en la adquisición de bienes muebles o inmuebles, regirá la misma incompatibilidad con quien(es) se pretenda realizar el acto;

c) El representante legal, el tesorero o el secretario de finanzas, el vicepresidente y el fiscal deben ser mayores de edad y saber leer y escribir;

d) El administrador del negocio de economía solidaria no puede tener antecedentes de sanciones administrativas o judiciales;

e) Los conciliadores de los organismos de grado superior, deben ser delegados de distintos organismos afiliados.

Artículo 35. Derechos de los dignatarios. A más de los que señalen los estatutos, los dignatarios de los organismos de acción comunal tendrán los siguientes derechos:

a) Quien ejerza la representación legal de un organismo de acción comunal podrá percibir gastos de representación provenientes de los recursos propios generados por el organismo, previa autorización del organismo de dirección respectivo;

b) A ser atendido por lo menos dos (2) veces al mes en días no laborables por las autoridades del respectivo municipio o localidad.

CAPITULO IV

Definición y funciones de los órganos de dirección, administración y vigilancia

Artículo 36. Las autoridades del Ministerio del Interior o de los niveles seccional o local competentes para ejercer la inspección, control y vigilancia de los organismos de acción comunal a los cuales se refiere la presente ley, podrán suspender las elecciones de dignatarios en todo o en parte de su jurisdicción, por motivos de orden público o cuando se presenten hechos o circunstancias constitutivas de fuerza mayor o caso fortuito.

Artículo 37. Asamblea general. La asamblea general de los organismos de acción comunal es la máxima autoridad del organismo de acción comunal respectivo. Está integrada por todos los afiliados o delegados, cada uno de los cuales actúa en ella con voz y voto.

Artículo 38. Funciones de la asamblea. Además de las funciones establecidas en los estatutos respectivos, corresponde a la asamblea general de los organismos de acción comunal:

a) Decretar la constitución y disolución del organismo;

b) Adoptar y reformar los estatutos;

c) Remover en cualquier tiempo y cuando lo considere conveniente a cualquier dignatario y ordenar, con sujeción a la ley, la terminación de los contratos de trabajo;

d) Determinar la cuantía de la ordenación de gastos y la naturaleza de los contratos que sean de competencia de la asamblea general, de la directiva, del representante legal, de los comités de trabajo empresariales y de los administradores o gerentes de las actividades de economía social;

e) Elegir comité central de dirección regional, departamental, y del Distrito Capital, consejo comunal, fiscal y conciliadores;

f) Elegir los dignatarios;

g) Adoptar y/o modificar los planes, programas y proyectos que los órganos de administración presenten a su consideración;

h) Aprobar en la primera reunión de cada año las cuentas y los estados de tesorería de las organizaciones;

i) Aprobar o improbar los estados financieros, balances y cuentas que le presenten las directivas, el fiscal o quien maneje recursos de las organizaciones;

j) Las demás decisiones que correspondan a las organizaciones y no estén atribuidas a otro órgano o dignatario.

Artículo 39. Convocatoria. Es el llamado que se hace a los integrantes de la asamblea por los procedimientos estatutarios, para comunicar el sitio, fecha y hora de la reunión o de las votaciones y los demás aspectos establecidos para el efecto.

Parágrafo. La asamblea general puede reunirse en cualquier tiempo sin necesidad de convocatoria, siempre que concurra, cuando menos, la mitad más uno de quienes la integran.

Artículo 40. Directivas departamentales. En los departamentos en los cuales exista más de una federación, se creará una directiva departamental con funciones de planificación, asesoría y capacitación hacia las federaciones y asociaciones y de comunicación hacia la confederación.

Artículo 41. Comisiones de trabajo. Las comisiones de trabajo son los órganos encargados de ejecutar los planes, programas y proyectos que defina la comunidad. El número, nombre y funciones de las comisiones deben ser determinados por la asamblea general. En todo caso los organismos de acción comunal tendrán como mínimo, tres (3) comisiones que serán elegidas en asamblea a la que por lo menos deben asistir la mitad más uno de los miembros, o en su defecto, por el organismo de dirección. Su período será de un (1) año renovable.

Parágrafo. La dirección y coordinación de las comisiones de trabajo estará a cargo de un coordinador elegido por los integrantes de la respectiva comisión. Cada comisión se dará su propio reglamento interno de funcionamiento, el cual se someterá a la aprobación del consejo comunal.

Artículo 42. La junta directiva o el consejo comunal para quienes lo adopten, es el órgano de dirección y administración de la junta de acción comunal.

Artículo 43. Funciones de la junta directiva y/o del consejo comunal. Las funciones de la junta directiva o del consejo comunal, según el caso, además de las que se establezcan en los estatutos serán:

a) Aprobar su reglamento y el de las comisiones de trabajo;

b) Ordenar gastos y celebrar contratos en la cuantía y naturaleza que le asigne la asamblea general;

c) Elaborar y presentar el plan estratégico de desarrollo de la organización a consideración de la asamblea general. Este plan

consultará los programas sectoriales puestos a consideración por los candidatos a la junta directiva o consejo comunal, según el caso;

d) Convocar a foros y eventos de encuentro y deliberación en su territorio sobre asuntos de interés general;

e) Las demás que le asignen la asamblea, los estatutos y el reglamento.

Parágrafo. En caso de optarse por el consejo comunal como órgano de dirección, además de las funciones anteriores, éste elegirá entre sus integrantes: presidente, vicepresidente, secretario y tesorero.

Artículo 44. Conformación de la junta directiva o del consejo comunal. La junta directiva de los organismos de acción comunal se integrará conforme se define en sus estatutos. En el evento de optar por el consejo comunal, éste estará integrado por un número de afiliados definido por la asamblea general. En cualquier caso su número no podrá ser inferior a nueve (9) miembros, quienes en lo posible representarán, entre otros, a los siguientes sectores: mujeres, jóvenes, trabajadores, comerciantes, economía solidaria, productores, ambientalistas, cultura, recreación, deporte y educación, según lo determine la asamblea general.

Cada uno de estos sectores determinados por la asamblea general, tendrá representación en el consejo comunal, con un (1) delegado, de acuerdo con los candidatos que postulen los afiliados pertenecientes a los respectivos sectores. La escogencia de los candidatos se podrá hacer por parte de los afiliados que tengan interés en dicho sector. Para la designación de los demás consejeros, se aplicará el cuociente electoral.

CAPITULO V

De la conciliación, las impugnaciones y nulidades

Artículo 45. Comisión de convivencia y conciliación. En todas las juntas de acción comunal existirá una comisión de convivencia y conciliación, que se integrará por las personas que designe la asamblea general.

En todos los organismos de acción comunal de segundo, tercer y cuarto grado, habrá una comisión de convivencia y conciliación integrada por el número de miembros que se determine en sus estatutos.

Artículo 46. Funciones de la comisión de convivencia y conciliación. Corresponde a la comisión de convivencia y conciliación:

a) Construir y preservar la armonía en las relaciones interpersonales y colectivas dentro de la comunidad a partir del reconocimiento y respeto

de la diversidad, para lograr el ambiente necesario que facilite su normal desarrollo;

b) Surtir la vía conciliatoria de todos los conflictos organizativos que surjan en el ámbito del correspondiente organismo de acción comunal;

c) Avocar, mediante procedimiento de conciliación en equidad, los conflictos comunitarios que sean susceptibles de transacción, desistimiento, querella y conciliación.

Parágrafo 1°. Las decisiones recogidas en actas de conciliación, prestarán mérito ejecutivo y trascienden a cosa juzgada.

Parágrafo 2°. Durante la primera instancia se tendrán quince (15) días como plazo máximo para avocar el conocimiento y cuarenta y cinco (45) días máximo para resolver. Vencidos los términos, avocará el conocimiento el organismo de acción comunal de grado jerárquico superior para el cual regirán los mismos términos. En su defecto, agotada la instancia de acción comunal, asumirá el conocimiento la entidad del gobierno que ejerza el control y vigilancia de conformidad con los términos del Código Contencioso Administrativo.

Artículo 47. Corresponde al organismo comunal de grado inmediatamente superior o en su defecto a la entidad que ejerce la inspección, vigilancia y control:

a) Conocer de las demandas de impugnación contra la elección de dignatarios de los organismos comunales o contra las demás decisiones de sus órganos;

b) Una vez se haya agotado la vía conciliatoria en el nivel comunal correspondiente, conocer en primera instancia sobre los conflictos organizativos que se presenten en las organizaciones de grado inferior.

Parágrafo. Las entidades señaladas en el presente artículo asumirán las funciones una vez agotadas las instancias comunales.

Artículo 48. Impugnación de la elección. Las demandas de impugnación sólo podrán ser presentadas por quienes tengan la calidad de afiliados. El número de los mismos, el término para la presentación, las causales de impugnación y el procedimiento en general serán establecidos en los estatutos de cada organismo comunal.

Artículo 49. Nulidad de la elección. La presentación y aceptación de la demanda en contra de la elección de uno o más dignatarios de una organización comunal no impiden el registro de los mismos siempre que se cumplan los requisitos al efecto.

Declarada la nulidad de la elección de uno o más dignatarios se cancelará el registro de los mismos y la autoridad competente promoverá una nueva elección.

Artículo 50. Las entidades competentes del sistema del interior ejercerán la inspección, vigilancia y control sobre el manejo del patrimonio de los organismos de acción comunal, así como de los recursos oficiales que los mismos reciban, administren, recauden o tengan bajo su custodia y cuando sea del caso, instaurarán las acciones judiciales, administrativas o fiscales pertinentes.

Si de la inspección se deducen indicios graves en contra de uno o más dignatarios, la autoridad competente del sistema del interior podrá suspender temporalmente la inscripción de los mismos hasta tanto se conozcan los resultados definitivos de las acciones instauradas.

CAPITULO VI

Régimen económico y fiscal

Artículo 51. Patrimonio. El patrimonio de los organismos de acción comunal estará constituido por todos los bienes que ingresen legalmente por concepto de contribuciones, aportes, donaciones y las que provengan de cualquier actividad u operación lícitas que ellos realicen.

Parágrafo. El patrimonio de los organismos de acción comunal no pertenece ni en todo ni en parte a ninguno de los afiliados. Su uso, usufructo, y destino se acordará colectivamente en los organismos comunales, de conformidad con sus estatutos.

Artículo 52. Los recursos oficiales que ingresen a los organismos de acción comunal para la realización de obras, prestación de servicio o desarrollo de convenios, no ingresarán a su patrimonio y el importe de los mismos se manejará contablemente en rubro especial.

Artículo 53. Los recursos de los organismos de acción comunal que no tengan destinación específica se invertirán de acuerdo con lo que determinen los estatutos y la asamblea general.

Artículo 54. A los bienes, beneficios y servicios administrados por los organismos de acción comunal tendrán acceso todos los miembros de la comunidad y los miembros activos y su familia de conformidad con sus estatutos y reglamentos.

Artículo 55. Conforme al artículo 141 de la Ley 136 de 1994, las organizaciones comunales podrán vincularse al desarrollo y mejoramiento municipal, mediante su participación en el ejercicio de sus funciones, la prestación de servicios, o la ejecución de obras públicas a cargo de la administración central o descentralizada.

Los contratos o convenios que celebren los organismos comunales se regularán por el régimen vigente de contratación para organizaciones solidarias.

Artículo 56. Presupuesto. Todas las organizaciones comunales deben llevar contabilidad, igualmente elaborar presupuesto de ingresos y de gastos e inversiones para un período anual, el cual debe ser aprobado por la asamblea general y del que formará parte el presupuesto de las empresas de economía social que les pertenezcan. Sin embargo, la ordenación del gasto y la responsabilidad del sistema de contabilidad presupuestal recae sobre los representantes legales de estas empresas.

Artículo 57. Libros de registro y control. Los organismos de acción comunal, a más de los libros que autoricen la asamblea general y los estatutos, llevarán los siguientes:

a) De tesorería: en él constará el movimiento del efectivo de la respectiva organización comunal;

b) De inventarios: deben registrarse en este libro los bienes y activos fijos de la organización;

c) De actas de la asamblea, del comité central y del consejo comunal: este libro debe contener el resumen de los temas discutidos en cada reunión, los asistentes y votaciones efectuadas;

d) De registro de afiliados: contiene los nombres, identificación y dirección de los afiliados, así como las novedades que registran en lo que respecta a sanciones, desafiliaciones, delegaciones ante organismos públicos o privados.

CAPITULO VII

Disolución y liquidación

Artículo 58. Las organizaciones de acción comunal se disolverán por mandato legal, previo debido proceso o por decisión de sus miembros.

Disuelta una organización por mandato legal, la entidad gubernamental competente nombrará un liquidador y depositario de los bienes.

Artículo 59. La disolución decretada por la misma organización requiere para su validez la aprobación de la entidad gubernamental competente.

En el mismo acto en el que la organización apruebe su disolución, nombrará un liquidador, o en su defecto lo será el último representante legal inscrito.

Artículo 60. Con cargo al patrimonio del organismo, el liquidador publicará tres (3) avisos en un periódico de amplia circulación nacional,

dejando entre uno y otro un lapso de quince (15) días, en los cuales se informará a la ciudadanía sobre el proceso de liquidación, instando a los acreedores a hacer valer sus derechos.

Artículo 61. Quince (15) días después de la publicación del último aviso, se procederá a la liquidación en la siguiente forma: en primer lugar se reintegrarán al Estado los recursos oficiales, y en segundo lugar se pagarán las obligaciones contraídas con terceros observando las disposiciones legales sobre prelación de créditos.

Si cumplido lo anterior, queda un remanente del activo patrimonial, éste pasará al organismo comunal que se establezca en los estatutos, al de grado superior dentro de su radio de acción o en su defecto al organismo gubernamental de desarrollo comunitario existente en el lugar.

CAPITULO VIII

Competencia de la Digedacp o de la entidad del Estado que haga sus veces

Artículo 62. La atención administrativa a los programas de acción comunal se adelantará mediante el trabajo en equipo de los funcionarios de las diferentes dependencias nacionales, departamentales, distritales, municipales y los establecimientos públicos creados para la atención de la comunidad.

Artículo 63. Los organismos de acción comunal a que se refiere esta ley, formarán una persona distinta de sus miembros individualmente considerados, a partir de su registro ante la entidad que ejerce su inspección, vigilancia y control, de conformidad con lo dispuesto en el parágrafo primero del artículo 3º de la Ley 52 de 1990 y en el artículo 143 de la Ley 136 de 1994. Sus estatutos y sus reformas, los nombramientos y elección de dignatarios, los libros y la disolución y liquidación de las personas jurídicas de que trata esta ley, se inscribirán ante las entidades que ejercen su inspección, vigilancia y control.

La existencia y representación legal de las personas jurídicas a que se refiere esta ley, se aprobarán con la certificación expedida por la entidad competente para la realización del registro.

Artículo 64. El registro de personería jurídica, inscripción de estatutos, nombramiento de dignatarios o administradores, libros, disolución y liquidación, certificación de existencia y representación y registro de los organismos de acción comunal, se realizará ante las entidades que ejercen control y vigilancia sobre los organismos comunales, de conformidad con la Ley 136 de 1994, hasta tanto el Gobierno Nacional

en concertación con las organizaciones comunales estructure una cámara de registro para organizaciones comunales y solidarias.

Artículo 65. El ejercicio de las funciones señaladas en el artículo anterior está sujeto a la inspección y vigilancia del Ministerio del Interior, en los mismos términos que preceptúan las Leyes 52 de 1990, 136 de 1994 y el Decreto 2035 de 1991, con respecto a los departamentos y Distrito Capital de Bogotá, o normas que lo sustituyan.

Artículo 66. Las peticiones presentadas por las comunidades relativas a las materias señaladas en la presente ley deberán ser resueltas en un término de treinta (30) días.

Artículo 67. Los recursos de apelación que procedan contra los actos dictados con fundamento en las facultades señaladas por la presente ley, serán avocados de la siguiente manera: si proceden de los alcaldes municipales, por el gobernador del departamento respectivo; y si proceden de los gobernadores, Alcalde de Bogotá, D. C., o entidades delegatarias de éstos, por el Director General para el Desarrollo de la Acción Comunal y la participación del Ministerio del Interior o quien haga sus veces.

Artículo 68. Las autoridades seccionales y del Distrito Capital de Bogotá remitirán trimestralmente al Ministerio del Interior un registro de las novedades administrativas expedidas conforme al artículo precedente, a fin de mantener actualizada la información nacional de acción comunal.

Artículo 69. La dirección general para el desarrollo de la acción comunal y la participación o quien haga sus veces, prestará a las administraciones seccionales y de Bogotá, D. C., y demás entidades encargadas del programa de acción comunal, la asesoría técnica y legal para el cumplimiento de las funciones de su competencia y las visitará periódicamente para supervisar el cumplimiento de las funciones delegadas.

Parágrafo. Para todos los efectos, cuando se diga, Digedacp, entiéndase como Digedacp o la institución del Estado que haga sus veces.

CAPITULO IX

Disposiciones varias

Artículo 70. Los organismos de acción comunal podrán constituir empresas o proyectos rentables con el fin de financiar sus programas en beneficio de la comunidad. La representación legal de los organismos comunales estará a cargo de su presidente, pero para efectos de este

artículo, la representación la ejercerá el gerente o administrador de la respectiva empresa o proyecto rentable. Los afiliados a los organismos comunales que participen activamente en el ejercicio de actividades económicas de la organización podrán percibir estímulos especiales y participación de los beneficios.

Artículo 71. Dentro del marco establecido por la ley y los estatutos, cada uno de los órganos de la junta se dará su propio reglamento.

Artículo 72. Facúltese al Gobierno Nacional para que expida reglamentación sobre:

a) Normas generales sobre el funcionamiento de los organismos de acción comunal, con base en los principios generales contenidos en esta ley;

b) El plazo dentro del cual las organizaciones de acción comunal adecuarán sus estatutos a las disposiciones legales;

c) Empresas o proyectos rentables comunales;

d) Creación del Banco de Proyectos y Base de Datos comunitarios;

e) Impugnaciones;

f) Promover programas de vivienda por autogestión en coordinación con el Inurbe, el Banco Agrario y las demás entidades con funciones similares en el nivel nacional y territorial, particularmente las consagradas en la Ley 546 de 1999, y demás actividades especiales de las organizaciones de acción comunal;

g) Número, contenido y demás requisitos de los libros que deben llevar las organizaciones de acción comunal y normas de contabilidad que deben observar;

h) Determinación, mediante concursos, de estímulos y reconocimiento a los dignatarios y organismos de acción comunal que se destaquen por su labor comunitaria, con cargo a los fondos nacionales y territoriales existentes, creados a futuro y con presupuesto público para estimular l a participación ciudadana y comunitaria;

i) Bienes de los organismos de acción comunal;

j) Las facultades de inspección, vigilancia y control;

k) El registro de los organismos de acción comunal.

Artículo 73. A partir de la vigencia de esta ley, el segundo domingo del mes de noviembre de cada año, se celebrará en todo el país el Día de la Acción Comunal, evento que será promovido por el Ministerio del Interior, la Gobernación de cada departamento y la Alcaldía de cada municipio.

Artículo 74. Corresponderá a los gobernadores, alcaldes municipales y Alcalde Mayor de Bogotá, D. C., en coordinación con funcionarios y los promotores que atienden el programa de desarrollo de la comunidad de las entidades oficiales y del sector privado, la elaboración de programas especiales que exalten los méritos y laboriosidad de las personas dedicadas a la acción comunal.

Artículo 75. Los gobernadores, alcaldes municipales y el Alcalde Mayor de Santa Fe de Bogotá, D. C., adoptarán las providencias necesarias para dar cumplimiento y realce nacional a la celebración cívica de que trata esta ley.

Artículo 76. Hasta tanto sea expedida la reglamentación de la presente ley, las organizaciones comunales continuarán funcionando con base en sus estatutos.

Artículo 77. Congreso Nacional de Acción Comunal. Cada dos (2) años, a partir de 1996, en sede que se elegirá democráticamente, se realizará el Congreso Nacional de Acción Comunal. A este evento, de carácter programático e ideológico, asistirán los delegados de los organismos comunales existentes, en número y proporción equivalente al número de juntas y asociaciones que existan en la entidad territorial municipal, departamental y distrital, cada comité organizador reglamentará lo pertinente.

Le corresponde a la confederación comunal nacional de acción comunal, en coordinación con el Ministerio del Interior y los organismos de tercer, segundo y primer grados comunal de la entidad territorial donde se celebren los congresos nacionales de acción comunal, constituir el Comité Organizador y velar por la cabal realización del máximo evento comunal.

Artículo 79. La presente ley rige a partir de la fecha de su promulgación.

Publíquese y cúmplase.

Dada en Bogotá, D. C., a 5 de junio de 2002.

https://www.eluniversal.com.mx/articulo/periodismo-de-datos/2015/10/23/como-se-distribuye-la-riqueza-nivel-mundial

De acuerdo con el informe Riqueza Global (Global Wealth) 2015, elaborado por Credit Suisse, empresa dedicada a brindar asesoramiento y servicios financieros, el 45% de la riqueza a nivel mundial está concentrada en sólo 0.7% de la población, es decir, sólo 34 millones de personas tienen más de un millón de dólares. Asimismo el 7.4% de la población tiene un capital de entre 100 mil y un millón de dólares, lo equivalente a 39% de la riqueza. La desigualdad en la distribución de la misma a nivel mundial sigue aumentando anualmente.

Este año, el 71% de los habitantes perciben el menor patrimonio registrado en el informe, es decir, menos de 10 mil dólares.

Por otra parte, los continentes que concentran la mayor parte de la riqueza mundial son

Norteamérica, Europa, Asia y Pacífico. Entre el año 2000 y 2015 su evolución de riqueza aumentó considerablemente, en comparación con África, India y Latinoamérica.

Para formar parte de la media más rica de la población, es necesario tener 3 mil 210 dólares libres de deudas y para ser parte del porcentaje más rico del mundo se necesita percibir aproximadamente 759 mil 900 dólares. El informe completo se encuentra en la página web:

https://www.credit-suisse.com/corporate/en/responsibility/news-stories/articles/news-and-expertise/2015/10/en/global-wealth-in-2015-underlying-trends-remain-positive.html

La desigualdad de la riqueza se ha ampliado tras la crisis financiera y este año no fue la excepción. El aumento de este año en los precios de las acciones y en el tamaño de los activos financieros en los países de alta riqueza aumentó la riqueza de algunos de los países y personas más ricas, lo que resultó en una mayor desigualdad en la riqueza. El percentil más alto de los poseedores de riqueza ahora posee poco más de la mitad de la riqueza del mundo y el decil más rico, el 87.7 por ciento. "Si bien la distribución de la riqueza está sesgada hacia los ricos, no debe pasarse por alto la considerable importancia económica de los sectores base y medio (de la pirámide de la riqueza). Juntos, representan 39 billones de dólares en riqueza, lo que genera una parte significativa de la riqueza. "demanda de una amplia gama de bienes de consumo y servicios financieros", subrayó Thiam. Ser parte de la mitad más rica del mundo necesita 3,210 dólares una vez que se han restado las deudas. (Vea la figura) Para ser miembro del 10 por ciento más rico del mundo, necesita 68.800 dólares y estar entre el percentil más rico, 759.900 dólares.

https://www.credit-suisse.com/corporate/en/articles/news-and-expertise/global-wealth-in-2015-underlying-trends-remain-positive-201510.html

Libardo Sarmiento Anzola|

La pandemia generada por el covid-19 permitió en Colombia, de manera crítica y apresurada, develar los problemas estructurales, discriminatorios y de sostenibilidad del sistema de salud. Este artículo analiza la evolución de sus finanzas y los cambios institucionales vividos durante las últimas décadas.

La salud, de derecho humano fundamental a simple negocio que mueve ingentes cantidades de dinero. Según cifras reveladas por la Superintendencia de Salud, en el año 2018 los ingresos de las Empresas Promotoras de Salud (EPS) superaron los 68,5 billones de pesos, un incremento de 2,3 por ciento frente a los ingresos reportados en 2017. Un negocio tan rentable que el 10 por ciento de las ventas de las 1 000 empresas más grandes del país, el equivalente al 8,3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, correspondió a las EPS. En 2018, según la Supersalud, 44 de estas Empresas obtuvieron ganancias cercanas a los 125.000 millones de pesos, rendimiento que envidiarían hasta las empresas y negocios más rentables.

Rentabilidad en creciente. El cuarto informe con los resultados financieros del sector salud, a corte de los meses de diciembre de 2017 y 2018, publicado en junio de 2019 por la Superintendencia Nacional de Salud (SNS), el cual incluye a los actores del Sistema general seguridad social en salud (Sgsss), a las compañías de seguros que participan en el sector (riesgos laborales, Soat, pólizas de salud) y demás entidades que ofrecen planes voluntarios de salud, muestra que la rentabilidad anual del sector fue del 5,2 por ciento (utilidad neta/ingresos) en el año 2018 (3,1 billones); una tasa de ganancia análoga a la obtenida por la industria extractiva de hidrocarburos en 2019 (año de bonanza por los altos precios del petróleo en el mercado internacional).

En 2017, la tasa de beneficio en el sector de la salud había sido de 4,9 por ciento (2,7 billones de pesos), por tanto, el indicador de rentabilidad se incrementó en 0,3 puntos porcentuales entre 2017-2018.

En cuanto a los prestadores de servicios de salud, durante los años 2017 y 2018, los ingresos totales crecieron 10 por ciento (el PIB de Colombia creció 2,7% en 2018 y el IPC cerró en 3,2%, según informó el Dane), lo que se refleja en un aumento de $5,3 billones. El 85 por ciento de este aumento es explicado por la dinámica de empresas privadas como las instituciones prestadoras de servicios de salud (IPS) y transporte especial de pacientes (TEP), cuyos ingresos aumentaron 11,4 por ciento, que equivale a $4,6 billones. Los ingresos de los hospitales públicos se incrementaron en 5,7 por ciento en el mismo período.

Entre 2017 y 2018, las utilidades totales de los prestadores aumentaron $383 mil millones, lo que equivale a un crecimiento de 14,4 por ciento; las de las IPS y TEP privadas crecieron 16,3 por ciento y los ingresos de los hospitales públicos se incrementaron en 7,9 por ciento en el mismo período. En el negocio de la salud, las utilidades crecen a un ritmo más acelerado que los ingresos, el crecimiento de la economía global y de la inflación, todo lo cual refleja un sostenido crecimiento en el margen de utilidad o ganancia.

¿Negocio o derecho fundamental? Precisamente, que la salud no estuviera pensada como derecho fundamental explica la incapacidad para responder ante las demandas de todo tipo derivadas de la emergencia de la pandemia, con la cual el marco institucional de la salud quedó con su armazón al desnudo, evidenciando sus inconsistencias, las fragilidades de la salud pública, las ausencias de prevención y promoción de una vida sana, al igual que por la hegemonía y voracidad del capital privado que controla la salud-enfermedad de las poblaciones.

Un control de este segmento de la vida, que impulsa la "popularidad" de los sistemas de aseguramiento y gestión privada e individual de la salud, en tanto un gran segmento social le teme a la precariedad de la asistencia pública, reacción también estimulada por un gran esfuerzo de publicidad ideológica e interesada de las empresas promotoras de salud que ven al conjunto social como "nicho" cautivo cotizante.

El hecho real es que mediante la total financiarización (hegemonía del dinero sobre la producción real o desvinculación y supremacía del valor de cambio sobre el valor de uso) de la economía y el apogeo del neoliberalismo, la enfermedad y su tratamiento se volvió un lucrativo negocio gestionado por el capital financiero en el marco de los sistemas de aseguramiento, gestión de riesgos y subsidios a la demanda.

Contaminado de estas fuerzas e intereses, los problemas del sistema de salud colombiano se relacionan, de una parte, con la naturaleza y lógica de operación mercadocéntrica: enfoque hospitalario de servicios orientados al tratamiento de enfermedades individuales, intermediación bancaria privada, estratificación socio-económica en el acceso a los servicios y tratamiento de la salud como un negocio más del capital (principalmente financiero y farmacéutico).

De otra parte, la fragilidad e insostenibilidad financiera es crónica. El sistema de salud nacional hace parte del mercado del aseguramiento, o sea que tiene como objetivo principal asegurar a la población contra riesgos de enfermedad. En Colombia, el aseguramiento de la atención en salud está casi por completo en manos de las EPS privadas, las cuales obtienen sus recursos monetarios de manera mixta, es decir, su capital financiero está compuesto por una riqueza privada e ingresos públicos (del Estado) y de la ciudadanos cotizantes.

Además de ser intermediarias de los servicios de salud, estas Gestoras de servicios de salud (GSS) prestan otros servicios de reaseguros y medicina complementaria, asumiendo, a la vez, el riesgo del aseguramiento.

En esta lógica, el sistema de salud es gestionado e intermediado por el capital bancario a través de las privilegiadas EPS (1), con ganancias extraordinarias a costa de la baja calidad, denegación e insuficiencia en el servicio prestado a los usuarios "clientes". Su posición dominante y monopólica en el mercado del aseguramiento de salud le permite reducir costos, imponer obstáculos insalvables para acceder a los servicios, no atender enfermedades preexistentes, minimizar los servicios, desaprobar entrega de medicamentos de alto precio y aumentar arbitraria y especulativamente las tarifas que cobran a los usuarios por encima del índice oficial de precios al consumidor -IPC- y del crecimiento promedio de la economía del país.

El poder oligopólico de las aseguradoras de salud les permite acumular y concentrar cada vez mayores dividendos. En el marco del sistema de aseguramiento y con el propósito de reducir costos, las EPS y las IPC precarizaron y flexibilizaron la contratación del recurso humano. El sector salud genera cerca de un millón de empleos directos, de estos al menos el 60 por ciento de trabajadores son contratados por prestación de servicios, es decir, no regulados por ningún derecho laboral. Además, el sistema de salud está subyugado a las prácticas de corrupción y clientelismo político. El déficit público-privado generado por el sistema de aseguramiento en salud se estima en $10 billones (2).

Con una indispensable aclaración: aseguramiento no es equivalente a salud. Consecuencia de la lógica rentísta de los actores del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Sgsss) y su objetivo de maximizar la rentabilidad del negocio, lo cual impide a los individuos y la comunidad el disfrute de este derecho, el recurso que les queda a los simples ciudadanos para acceder a los servicios efectivos de salud es la tutela, mecanismo que tiene por objeto la protección de los derechos constitucionales fundamentales.

En efecto, desde que la Corte Constitucional consideró por primera vez que la salud es un derecho humano fundamental (en la sentencia T-760 del 2008), los colombianos radican tutelas para reclamar acceso a servicios médicos. Según la Defensoría del Pueblo, este recurso legal para defender un derecho humano fundamental arroja números en creciente año tras año: en 2013 interpusieron 115.147 y en 2019 fueron 207.367, unas 568 cada día. Tres de cada diez de todas las tutelas presentadas en el país demandan el acceso a servicios médicos (ver recuadro, Lo reclamado, al final de la nota).

La politiquería, el clientelismo, la corrupción y la mala administración campean libremente por el sistema de salud en varios frentes. El sector de la salud es uno de los más propensos a la corrupción. Por este sector pasa mucho dinero, alrededor de $80 billones al año. En Colombia, el sector salud se financia en más del 75 por ciento con recursos públicos. Una causa de los problemas financieros que enfrenta el sector se debe a la constante de la corrupción, la misma que implica a las aseguradoras, pagadores, prestadores, profesionales, trabajadores, afiliados y pacientes.

La Asociación Nacional de Empresarios (Andi) midió en 2017 la percepción sobre el fenómeno de la corrupción en Colombia. Los empresarios señalaron los sectores que, consideran, han sido los más afectados por la misma, tanto a nivel nacional como territorial. A nivel nacional 73,2 por ciento de los empresarios señaló que la salud es el sector más afectado.

Los debates en el Congreso sobre la crisis financiera del sistema de salud resaltan que al año se pierde alrededor del nueve (9) por ciento de los fondos asignados al sector, esto es, se pierden unos $7,2 billones producto de la desviación del dinero público para el lucro privado. Varias de las aseguradoras (EPS) han resultado ser una estafa.

El caso más emblemático de las estafas en el sector de la salud es el de Saludcoop, una de las EPS más grande y poderosa del país que alcanzó a tener 7,5 millones de afiliados. Carlos Palacino, el 'zar' de Saludcoop, y otros 14 directivos de esta institución se robaron 1,4 billones de pesos, dinero que fue desviado de la salud entre 2002 y 2010.

En menos de diez años, Carlos Palacino, un desconocido corredor de seguros, construyó la empresa más grande de la salud en Colombia; muchas de sus prácticas delictivas eran seguidas y copiadas por otras EPS, hospitales y empresas del sector por su forma de ahorrar costos, desfalcar al erario y ganar dinero. La meteórica carrera de este tolimense, que comenzó en 1975 como cobrador de seguros en La Equidad, terminó en 2011 cuando el gobierno decidió intervenir Saludcoop por desviar recursos de la salud.

Es claro que Palacino y su equipo tuvieron el soporte de toda una red de empleados, contadores, revisores fiscales, funcionarios públicos, políticos, congresistas, asesores y abogados. En 2020, se completan nueve años de impunidad en el robo a Saludcoop; el fallo está aún pendiente: Palacino y sus cómplices exdirectivos de la EPS gozan de libertad y disfrutan el dinero robado.

Faltaba más: durante la administración de Guillermo Grosso, interventor nombrado por la Superintendencia de Salud entre 2013 y 2015 para intentar recuperar recursos de Saludcoop, el saqueo de la entidad se agudizó; Grosso está preso por corrupción: la Contraloría General "pudo constatar en Saludcoop EPS en Intervención (hoy liquidada) un detrimento patrimonial por $197.963 millones".

En este sentido, las conclusiones del foro "Retos frente al Control y Transparencia en el Sector Salud", organizado por la Universidad Central con el apoyo de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral -Acemi, en marzo de 2017, permitió dar algunas respuestas a la pregunta ¿Por qué el sector de la salud es tan propenso a la corrupción?

Además del dinero a chorros que mueve, y que lo hace atractivo para empresarios, comerciantes, banqueros, políticos, abogados y otros se identificaron los siguientes factores:

i) es un sector muy fragmentado, descentralizado, repartido en todos los municipios del país que crea deficiencias en su control;

ii) es "opaco" tanto en información técnica como en información financiera;

iii) como el sector, en su mayoría, se maneja con dineros públicos y a la gente le importa poco lo público, no hay respeto a los dineros públicos;

iv) dificultades para vigilar y auditar al amplio y complejo sector (con 15.000 IPS, 40 EPS y 1.500 hospitales);

v) falta de transparencia en los aspectos financiero, calidad, servicios, derechos y deberes; vi) falta de gobernanza, democratización y debilidad de los sistemas de información; vii) politización de la salud; viii) para las EPS es más rentable atender una enfermedad, en lugar de prevenirla; ix) los hospitales públicos tienden a convertirse en la caja menor de alcaldes y gobernadores.

Los hospitales y demás entes públicos de la salud históricamente han sido considerados botín para los gamonales, familias y mafias políticas regionales por su elevado presupuesto y empleos que pueden dar. Recientemente, los alcaldes y gobernadores nombraron para los próximos cuatro años a los gerentes que manejarán los cerca de mil hospitales públicos que tiene el país; en los estudios realizados por la veeduría pública, esos cargos se entregaron a personas relacionadas políticamente con ellos, con las familias que controlan el poder local o con los partidos políticos que los respaldan.

En estos hospitales, el 80 por ciento de los empleos son contratos por prestación de servicios, a cortos períodos de tiempo, lo que les otorga un inmenso poder a los "caciques", alcaldes y gobernadores para manipular permanentemente la clientela política.

Recientemente, para atender las necesidades ocasionadas por la pandemia y enfrentar la quiebra del aparato productivo, la destrucción de puestos de trabajo y la pérdida de ingreso de los trabajadores informales, el gobierno recabó recursos adicionales por $28,5 billones (equivalente al 2,5% del PIB) a través de los mecanismos de nueva deuda pública.

Al sector salud, destinará recursos suplementarios por $7,1 billones (equivalente al 0,6% del PIB) para financiar las pruebas de laboratorio, el fortalecimiento de las unidades de cuidado intensivo, la garantía de los insumos necesarios para prestar los servicios, pago de las deudas atrasadas contraídas con los trabajadores de la salud ($460.000 millones adeudados a 23.000 personas) y compensación económica para los afiliados al régimen subsidiado.

Adicionalmente, en medio de la pandemia que azota las finanzas públicas y privadas, la administración Duque decidió fortalecer las del Gobierno central con menoscabo de los departamentos y municipios del país: los recursos del Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales (Fonpet), que alcanzaban los $2 billones, se los autoprestó el ministro de Hacienda Carrasquilla sin consultar a las entidades territoriales.

Un contraste histórico. Hasta principios de la década de 1990, el gasto público en salud fluctuó en torno a un escaso 1 por ciento del PIB. Tres generaciones atrás, en 1947, el mismo apenas alcanzaba al 0,5 por ciento.

Con la reforma constitucional de 1991 el gasto social creció significativamente debido al incremento de las transferencias territoriales (situado fiscal y participaciones municipales) y por la reforma a la seguridad social. Desde entonces, la Ley 100 de 1993 es el marco normativo que rige en el país en materia de salud, riesgos laborales y pensiones. En este nuevo contexto, el gasto público en el sector aumentó su participación a 2,5 por ciento del PIB en 1994 y alcanzó 7,7 en 2020; para el año 2021, debido a las adiciones presupuestales para enfrentar las consecuencias de la pandemia, se estima que llegará a 8,3 del PIB (Gráfico).

El problemático presente

En estas condiciones, el sistema de salud se caracteriza actualmente por su enfoque universal de aseguramiento. En su implementación sigue orientándose a la atención curativa concentrada en la infraestructura hospitalaria, donde se asume una actitud remedial frente al proceso de la enfermedad de los individuos, con desmedro de actividades de prevención y promoción y ausencia de programas concretos de higiene y salubridad pública que institucionalicen la gestión de riesgos de manera estructurada y tengan como objetivo mantener sana a la población en el marco de una concepción moderna de salud, esto es, la salud como "un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades".

Las fuerzas e intereses que sustentan a los partidos políticos del establecimiento estimularon y permitieron privatizar el sistema de salud. En consecuencia, debilitaron casi hasta su extinción toda la institucionalidad e instrumentos de prevención de pandemias, desfinanciaron los centros de investigación adscritos al sector y los centros de control y monitoreo de enfermedades. Todo ello amparado en una Ley, la 100/93 impulsada por el entonces senador Álvaro Uribe Vélez, que dejó a un lado el derecho humano, universal al abarcarlo como negocio.

La norma reglamentó todo el sistema de seguridad social que rige al país en materia de salud. Si bien se reconoce que la misma ha cumplido con la universalidad y el cubrimiento de aseguramiento en salud, también es evidente que hay serios líos en calidad, prevención y sostenibilidad del sistema, factores decisivos en plena atención de la crisis de salud pública generados por el covid-19.

La pandemia descorrió el último velo de un sistema abandonado al vértigo del lucro privado, la especulación del capital financiero y la corrupción de políticos y empresarios mercaderes de la vida, que enterró la estrategia de atención primaria en salud, fue incapaz de habérselas con otras enfermedades infecciosas como el dengue y el sarampión y ahora no está preparado para lo que viene: el pico epidemiológico y la saturación de un sistema de salud ya frágil e insuficiente.

De esta manera, con el enfoque de aseguramiento privado el Estado renunció a garantizar el derecho ciudadano a la salud para entregar el servicio a negociantes sin escrúpulos. El debate que de allí surge sugiere que la Ley 100 tiene que desaparecer, dado el enfoque neoliberal de la enfermedad que convirtió la salud en mercancía, la completa financiarización del sector y la innecesaria intermediación de las EPS en el control del aseguramiento y el manejo de los recursos financieros.

Es por ello que en procura de fortalecer el sector salud, el problema no se reduce a inyectarle más dinero, pues el mismo es absorbido -como en un "agujero negro"-, dado el alto porcentaje de ganancias extraordinarias que genera la intermediación del capital financiero, las estafas, robos y prácticas corruptas y clientelistas que medran a la sombra de un derecho transformado en negocio.

Cosmovisiones y formas de vida enfrentadas

En 2013 dos proyectos de ley fueron llevados al Congreso de la República, uno de ley estatutaria con principios básicos fundamentales que fue aprobado en la corporación, así como uno de ley ordinaria que se quedó en tercer debate.

Respecto al segundo proyecto, según el presidente Santos, la Ley presentada por su gobierno buscaba evitar el colapso financiero del sistema de salud. Sin embargo, los trabajadores de la salud salieron en octubre de 2013 a las calles en diferentes lugares del país, para denunciar la crisis del sector y manifestar su rechazo a la reforma presentada por el Gobierno porque consideraron que empeoraría la situación.

El movimiento ciudadano "Por una salud digna en Colombia" articuló la protesta con la bandera de que el país necesita un modelo de salud "que elimine la intermediación y que favorezca el interés de los colombianos y de los trabajadores del sector salud". En general, los trabajadores del sector consideraban que el Gobierno debía reformar la Ley 100/93, que creó el sistema de seguridad social integral pero transfirió los servicios de atención médica a las EPS.

Además, denunciaron que con la Ley 100 las EPS se convirtieron en monopolizadoras de los servicios de salud, algunas de las cuales quedaron involucradas en escándalos financieros por estafas y desfalcos al sistema sanitario. En resumen, el proyecto presentado por el gobierno Santos al Congreso incluía la reforma de la Ley 100 pero en vez de corregir el modelo vigente lo profundizaba, según las asociaciones médicas.

La Ley Estatutaria que considera a la salud como un derecho fundamental, inicialmente presentada por el gremio de las asociaciones médicas, fue finalmente aprobada por el Congreso de la República. La Ley 1751 de 2015 mejor conocida como Ley Estatutaria en salud, trae diferentes beneficios para los usuarios, uno de ello es que la salud para los colombianos de ahora en adelante es un derecho fundamental, es decir, a nadie le pueden negar el acceso a este servicio y tienen derecho a un servicio oportuno, eficaz y de calidad.

La sostenibilidad fiscal del sistema es uno de los puntos clave dentro de la Ley 1751 de 2015; de acuerdo con esta, los problemas financieros no pueden ser una causal de impedimento para prestar eficiente y oportunamente el servicio. Por eso, el Ministerio de Salud debe divulgar anualmente las evaluaciones sobre resultados de goce efectivo para los elementos de accesibilidad, disponibilidad, aceptabilidad y calidad. A partir de esos resultados se deberán diseñar e implementar políticas públicas tendientes a garantizar la sostenibilidad financiera y a mejorar las condiciones del servicio de salud.

No obstante, pasado un lustro, según los analistas, actualmente las EPS deben a los hospitales alrededor de 38 billones de pesos. Algunos de ellos atribuyen la inoperancia del sistema a la falta de recursos; otros, a la corrupción y el clientelismo político; pero sin duda, uno de los mayores obstáculos para que los recursos lleguen a los destinatarios -que son los prestadores del servicio, llámense hospitales o clínicas- es la intermediación por parte de las EPS, las barreras administrativas puestas por estas y el continuo saqueo de los fondos de la salud por parte del capital financiero y las mafias políticas.

Recordemos que los recursos asignados al sector crecieron significativamente con la puesta en marcha de la Constitución de 1991 (Gráfico). Recientemente, en promedio, la proporción de los recursos destinados del presupuesto General de la Nación al sector salud ha sido de 9 por ciento desde 2012, año en el que se dividieron los ministerios de Trabajo y Salud. Dicho rubro se ha incrementado, también en promedio y durante el mismo periodo, alrededor de 14 por ciento año a año. Sin embargo, la cifra no siempre ha sido positiva ni el comportamiento ascendente, pues entre 2016 y 2017, por ejemplo, la variación fue de negativa, esto es, de menos 2,2 por ciento. No obstante, el presupuesto sigue presentando una tendencia creciente, ya que entre 2017 y 2020 pasó de 23,3 a 31,8 billones de pesos (ver diagrama).

Es importante traer a la memoria que los servicios de salud en el país no son financiados exclusivamente por la Nación, pues desde la entrada en vigencia de la Ley 100/93, el sistema se privatizó, por lo que se creó los régimen contributivo y subsidiado: el primero acoge el 48,1 por ciento de los afiliados: los trabajadores hacen una contribución mensual que se descuenta del salario y se complementa con el pago que efectúa el empleador.

Mientras que el segundo acoge al otro 51,9 por ciento de los usuarios, el Estado es el que paga con recursos que salen del Presupuesto General, el Sistema General de Participaciones y algunos impuestos recaudados por las entidades territoriales, como es el caso del consumo de cigarrillo, alcohol y juegos de azar. Esto quiere decir que el Presupuesto se enfoca en un poco más de la mitad de los afiliados, que son los subsidiados.

La Corte Constitucional dictaminó en 2008 que los planes de beneficios ofrecidos por cada sistema tendrían que ser los mismos, a pesar que el plan del gobierno tenía menos dinero.

La Nación mantiene una deuda con el sector privado que puede ser de entre $7 y 8 billones, por los tratamientos y medicamentos que están por fuera del Plan Básico de Salud (PBS, antes llamado POS) que se empezó a pagar con títulos TES, pero en 2017 se agotaron, por lo que la deuda creció, la misma que busca pagar el gobierno Duque con la Ley de Punto Final (3).

El Plan Nacional de Desarrollo de la administración Duque (2019-2022) priorizó la salud como uno de los factores más relevantes para construir equidad, por eso arrancó el 2020 con un presupuesto de 31.8 billones de pesos. Este presupuesto tuvo un incremento de 8,1 por ciento respecto a los 29.5 billones de pesos del 2019. Con esa cifra, el sector salud se convirtió en uno de los de mayores recursos.

La salud, derecho humano fundamental universal e irrenunciable

La pandemia y la crisis económica en desarrollo han permitido reconocer la importancia de la estructura estatal en la economía y en la construcción de un genuino Estado de bienestar, garantista de los derechos humanos universales y de la democracia participativa. La primera lección que dejan los 27 años de hegemonía de la Ley 100 es clara: el libre mercado no tiene cómo responder en los momentos de crisis. Debemos aprovechar la presente para crear un nuevo pacto social con base en la dignidad humana y la democracia participativa.

La salud se ha transformado durante el último siglo dejando de ser un sector férreamente estratificado, excluyente de la mayor parte de la población, asistencial, caritativo y de beneficencia, para considerarse un derecho humano fundamental universal e irrenunciable, bajo la dirección, regulación y control del Estado. En Colombia, este es el sentido y significado de la Ley Estatutaria promulgada en 2015, sin que aún se implemente por las rémoras colocadas por la clase dirigente y, en particular, los respectivos ministros del ramo que han impedido su reglamentación.

Históricamente, la arquitectura del sistema de salud en Colombia ha basculado entre el estadocentrismo y el mercadocentrismo; entre los subsidios a la oferta y los subsidios a la demanda; entre el centralismo y la descentralización; entre el acceso a los servicios y la simple carnetización del aseguramiento; entre la caridad y la beneficencia, de un lado, y los derechos humanos universales, de otra.

Al sector de la salud lo caracteriza una insuficiente participación de los trabajadores, la comunidad y, en general de la ciudadanía, en el diseño, gestión y veeduría de los servicios y manejo de los recursos financieros, sumado a actitudes refractarias y de poca habilidad para este proceso por parte de las instituciones de salud y la tecnocracia estatal. Es el momento para la democracia radical participativa, esto es, un modelo de salud sociocéntrico fundamentado en la dignidad, base de todo derecho humano universal.

Lo reclamado (recuadro)

La mayoría de estas tutelas son por las barreras de acceso. El 64 por ciento reclaman derecho a servicios contemplados en el Plan Obligatorio de Salud (POS), un fenómeno que según la Defensoría del Pueblo sigue sin resolverse, principalmente por los obstáculos interpuestos por las EPS. Las barreras de acceso interpuestas por estas son mayores, dice este órgano constitucional, cuando se trata de diagnósticos por enfermedades crónicas y de alto costo, como de salud mental, hipertensión arterial y cáncer. En lo que a la salud corresponde lo primero que solicitan los colombianos en sus tutelas (con 73.267 reclamaciones) es la práctica oportuna de procedimientos médicos, como cirugías; le siguen la entrega oportuna de medicamentos, con 49.401 reclamos; el tratamiento integral de una enfermedad (48.649); la asignación de citas médicas (27.280) y el transporte o viáticos para poder recibir la atención en salud (24.884). Por lo menos en el 80 por ciento de todos los casos, los jueces conceden la tutela dándole razón a quien reclama su derecho a la salud.

*Economista y filósofo. Integrante del comité editorial de los periódicos Le Monde diplomatique, edición Colombia, y desdeabajo.

Adam Smith

LIBRO PRIMERO

De las causas del progreso en las facultades productivas del trabajo, y del modo como un producto se distribuye naturalmente entre las diferentes clases del pueblo

CAPÍTULO I

DE LA DIVISIÓN DEL TRABAJO

El progreso más importante en las facultades productivas del traba­jo, y gran parte de la aptitud, destreza y sensatez con que éste se aplica o dirige, por doquier, parecen ser consecuencia de la división del trabajo.

Los efectos de la división del trabajo en los negocios generales de la sociedad se entenderán más fácilmente considerando la manera como opera en algunas de las manufacturas. Generalmente se cree que tal división es mucho mayor en ciertas actividades económicas de poca importancia, no porque efectivamente esa división se extreme más que en otras actividades de importancia mayor, sino porque en aquellas manufacturas que se destinan a ofrecer satisfactores para las pe­queñas necesidades de un reducido número de personas, el número de operarios ha de ser pequeño, y los empleados en los diversos pasos o etapas de la producción se pueden reunir generalmente en el mis­mo taller y a la vista del espectador. Por el contrario, en aquellas manufacturas destinadas a satisfacer los pedidos de un gran número de personas, cada uno de los diferentes ramos de la obra emplea un número tan considerable de obreros, que es imposible juntados en el mismo taller. Difícilmente podemos abarcar de una vez, con la mirada, sino los obreros empleados en un ramo de la producción. Aun cuando en las grandes manufacturas la tarea se puede dividir real­mente en un número de operaciones mucho mayor que en otras ma­nufacturas más pequeñas, la división del trabajo no es tan obvia y, por consiguiente, ha sido menos observada.

Tomemos como ejemplo una manufactura de poca importancia, pero a cuya división del trabajo se ha hecho muchas veces referencia: la de fabricar alfileres. Un obrero que no haya sido adiestrado en esa clase de tarea (convertida por virtud de la división del trabajo en un oficio nuevo) y que no esté acostumbrado a manejar la ma­quinaria que en él se utiliza (cuya invención ha derivado, probable­mente, de la división del trabajo), por más que trabaje, apenas po­dría hacer un alfiler al día, y desde luego no podría confeccionar más de veinte. Pero dada la manera como se practica hoy día la fabrica­ción de 'alfileres, no sólo la fabricación misma constituye un oficio aparte, sino que está dividida en varios ramos, la mayor parte de los cuales también constituyen otros tantos oficios distintos. Un obrero estira el alambre, otro lo endereza, un tercero lo va cortando en tro­zos iguales, un cuarto hace la punta, un quinto obrero está ocupado en limar el extremo donde se va a colocar la cabeza: a su vez la con­fección de la cabeza requiere dos o tres operaciones distintas: fijarla es un trabajo especial, esmaltar los alfileres, otro, y todavía es un oficio distinto colocarlos en el papel. En fin, el importante trabajo de hacer un alfiler queda dividido de esta manera en unas dieci­ocho operaciones distintas, las cuales son desempeñadas en algunas fábricas por otros tantos obreros diferentes, aunque en otras un solo hombre desempeñe a veces dos o tres operaciones. He visto. una pe­queña fábrica de esta especie que no empleaba más que diez obre­ros, donde, por consiguiente, algunos de ellos tenían a su cargo dos o tres operaciones. Pero a pesar de que eran pobres y, -por lo tanto, no estaban bien provistos de la maquinaria debida, podían, cuan­do se esforzaban, hacer entre todos, diariamente, unas doce libras de alfileres. En cada libra había más de cuatro mil alfileres de tamaño mediano. Por consiguiente, estas diez personas podían hacer cada día, en conjunto, más de cuarenta y ocho mil alfileres, cuya cantidad, dividida entre diez, correspondería a cuatro mil ochocientas por per­sona. En cambio si cada uno hubiera trabajado separada e inde­pendientemente, y ninguno hubiera sido adiestrado en esa clase de tarea, es seguro que no hubiera podido hacer veinte, o, tal vez, ni un solo alfiler al día; es decir, seguramente no hubiera podido hacer la doscientas cuarentava parte, tal vez ni la cuatro-mil-ochocientos-ava par­te de lo que son capaces de confeccionar en la actualidad gracias a la división y combinación de las diferentes operaciones en forma conveniente.

En todas las demás manufacturas y artes los efectos de la división del trabajo son muy semejantes a los de este oficio poco complicado, aun cuando en muchas de ellas el trabajo no puede ser objeto de semejante subdivisión ni reducirse a una tal simplicidad de opera­ción. Sin embargo, la división del trabajo, en cuanto puede ser apli­cada, ocasiona en todo arte un aumento proporcional en las faculta­des productivas del trabajo. Es de suponer que la diversificación de numerosos empleos y actividades económicas en consecuencia de esa, ventaja. Esa separación se produce generalmente con más amplitud en aquellos países que han alcanzado un. nivel más alto de laboriosidad y progreso, pues generalmente es obra de muchos, en una sociedad culta, lo que hace uno solo, en estado de atraso. En todo país ade­lantado, el labrador no es más que labriego y el artesano no es sino menestral. Asimismo, el trabajo necesario para producir un produc­to acabado se reparte, por regla general, entre muchas manos. ¿Cuán­tos y cuán diferentes oficios no se advierten en cada ramo de las ma­nufacturas de lino y lana, desde los que cultivan aquella planta o cuidan el vellón hasta los bataneros y blanqueadores, aprestadores y tintoreros? La agricultura, por su propia naturaleza, no admite tan­tas subdivisiones del trabajo, ni hay división tan completa de .sus operaciones como en las manufacturas. Es imposible separar tan com­pletamente la ocupación del ganadero y del labrador, como se separan los oficios del carpintero y del herrero. El hilandero generalmente es una persona distinta del tejedor; pero la persona que ara, siembra, cava y recolecta el grano suele ser la misma. Como la oportunidad de practicar esas distintas clases de trabajo va produciéndose con el transcurso de las estaciones del año es imposible que un hombre esté dedicado constantemente. a una sola tarea. Esta imposibilidad de ha­cer una separación tan completa de los diferentes ramos de labor en la agricultura es quizá la razón de por qué el progreso de las aptitu­des productivas del trabajo en dicha ocupación no siempre corre parejas con los adelantos registrados en las manufacturas. Es verdad que las naciones más opulentas superan por lo común a sus vecinas en la agricultura y en las manufacturas, pero generalmente las aven­tajan más en éstas que en aquélla. Sus tierras están casi siempre mejor cultivadas, y como se invierte en ellas más capital y trabajo, producen más, en proporción a la extensión y fertilidad natural del suelo. Ahora bien, esta superioridad del producto raras veces. excede considerablemente en proporción al mayor trabajo empleado y a los gastos más cuantiosos en que ha incurrido. En la agricultura, el trabajo del país rico no siempre es mucho más productivo que el del pobre o, por lo menos, no es tan fecundo como suele serlo en las manufacturas. El grano del país rico, aunque la calidad sea la mis­ma, no siempre es tan barato en el mercado como el de un país pobre. El trigo de Polonia, en las mismas condiciones de calidad, es tan barato como el de Francia, a pesar de la opulencia y adelantos de esta última nación. El trigo de Francia, en las provincias trigue­ras, es tan bueno y tiene casi el mismo precio que el de Inglaterra, la mayor parte de los años, aunque en progreso y riqueza aquel país sea inferior a éste. Sin embargo, las tierras de pan llevar de Inglaterra están mejor cultivadas que las de Francia, y las de esta nación, según se afirma, lo están mejor que las de Polonia. Aunque un país pobre, no obstante la inferioridad de sus cultivos, puede competir en cierto modo con el rico en la calidad y precio de sus granos, nunca podrá aspirar a semejante competencia en las manufacturas, si éstas corres­ponden a las circunstancias del suelo, del clima y de la situación de un país próspero. Las sedas de Francia son mejores y más baratas que las de Inglaterra, porque la manufactura de la seda, debido a los altos derechos que se pagan actualmente en la importación de la seda en rama, no se adapta tan bien a las condiciones climáticas de In­glaterra como a las de "Francia. Pero la quincallería y las telas de lana corrientes de Inglaterra son superiores, sin comparación, a las de Francia, y mucho más baratas en la misma calidad. Según infor­maciones, en Polonia escasea la mayor parte de las manufacturas, con excepción de las más rudimentarias de utensilios domésticos, sin las cuales ningún país puede existir de una manera conveniente.

Este aumento considerable en la cantidad de productos que un mismo número de personas puede confeccionar, como consecuencia de la división del trabajo, procede de tres circunstancias distintas: primera, de la mayor destreza de cada obrero en particular; segunda, del ahorro de tiempo que comúnmente se pierde al pasar de una ocupación a otra, y por último, de la invención. de un gran número de máquinas, que facilitan y abrevian el trabajo, capacitando a un hombre para hacer la labor de muchos.

En primer lugar, el progreso en la destreza del obrero incre­menta la cantidad de trabajo que puede efectuar, y la división del trabajo, al reducir la tarea del hombre a una operación sencilla, y hacer de ésta la única ocupación de su vida, aumenta considerable­mente la pericia del operario. Un herrero corriente, que nunca haya hecho clavos, por diestro que sea en el manejo del martillo, apenas hará al día doscientos o trescientos clavos, y aun éstos no de buena calidad. Otro que esté acostumbrado a hacerlos, pero cuya única o principal ocupación, no sea ésa, rara vez podrá llegar a fabricar al día ochocientos o mil, por mucho empeño que ponga en la tarea. Yo he observado varios muchachos, menores de veinte años, que por no haberse ejercitado en otro menester que el de hacer clavos, podían hacer cada uno, diariamente, más de dos mil trescientos, cuando se ponían a la obra. Hacer un clavo no es indudablemente una de las tareas más sencillas. Una misma persona tira del fuelle, aviva o mo­dera el soplo, según convenga, caldea el hierro y forja las diferentes partes del clavo, teniendo que cambiar el instrumento para formar la cabeza. Las diferentes operaciones en que se subdivide el trabajo de hacer un alfiler o un botón de metal son, todas ellas, mucho más sencillas y, por lo tanto, es mucho mayor la destreza de la persona que no ha tenido otra ocupación en su vida. La velocidad con que se ejecutan algunas de estas operaciones en las manufacturas excede a cuanto pudieran suponer quienes nunca lo han visto, respecto a la agilidad de que es susceptible la mano del hombre.

En segundo lugar, la ventaja obtenida al ahorrar el tiempo que por lo regular se pierde, al pasar de una clase de operación a otra, es mucho mayor de lo que a primera vista pudiera imaginarse. Es im­posible pasar con mucha rapidez de una labor a otra, cuando la se­gunda se hace en sitio distinto y con instrumentos completamente diferentes. Un tejedor rural, que al mismo tiempo cultiva una pequeña granja, no podrá por menos de perder mucho tiempo al pasar del telar al campo y del campo al telar. Cuando las dos labores se pueden efectuar en el mismo lugar, se perderá indiscutiblemente menos tiempo; pero la pérdida, aun en este caso, es considerable. No hay hombre que no haga una pausa, por pequeña que sea, al pasar la mano de una ocupación a otra. Cuando comienza la nueva tarea rara vez está alerta y pone interés; la mente no está en lo que hace y durante algún tiempo más bien se distrae que aplica su esfuerzo de una manera diligente. El hábito de remolonear y de proceder con indolencia que, naturalmente, adquiere todo obrero del campo, las más de las veces por necesidad -ya que se ve obligado a mudar de labor y de herramientas cada media hora, y a emplear las manos de veinte maneras distintas al cabo del día-, lo convierte, por lo regular, en lento e indolente, incapaz de una dedicación intensa aun en las ocasiones más urgentes. Con independencia, por lo tanto, de su falta de destreza, esta causa, por sí sola, basta a reducir considerablemente la cantidad de obra que seda capaz de producir.

En tercer lugar, y por último, todos comprenderán cuánto se faci­lita y abrevia el trabajo si se emplea maquinaria apropiada. Sobran los ejemplos, y así nos limitaremos a decir que la invención de las máquinas que facilitan y abrevian la tarea, parece tener su origen en la propia división del trabajo. El hombre adquiere una mayor apti­tud para descubrir los métodos más idóneos y expeditos, a fin de alcanzar un propósito, cuando tiene puesta toda su atención en un objeto, que no cuando se distrae en una gran variedad de cosas. Debi­do a la división del trabajo toda su atención se concentra natural­mente en un solo y simple objeto. Naturalmente puede esperarse que uno u otro de cuantos se emplean en cada una de las ramas del tra­bajo encuentre pronto el método más fácil y rápido de ejecutar su tarea, si la naturaleza de la obra lo permite. Una gran parte de las máquinas empleadas en esas manufacturas, en las cuales se halla muy subdividido el trabajo, fueron al principio invento de artesanos comunes, pues hallándose ocupado cada uno de ellos en una operación sencilla, toda su imaginación se concentraba en la búsqueda de mé­todos rápidos y fáciles para ejecutarla. Quien haya visitado con frecuencia tales manufacturas habrá visto muchas máquinas interesantes inventadas por los mismos obreros, con el fin de facilitar y abreviar la parte que les corresponde de la obra. En las primeras máquinas de vapor había un muchacho ocupado, de una manera constante, en abrir y cerrar alternativamente la comunicación entre la caldera y el cilindro, a medida que subía o bajaba el pistón. Uno de esos mu­chachos, deseoso de jugar con sus camaradas, observó que atando una cuerda en la manivela de la válvula, que abría esa comunicación con la otra parte de la máquina, aquélla podía abrirse y cerrarse automáticamente, dejándole en libertad de divertirse con sus compañeros de juegos. Así, uno de los mayores adelantos que ha experimentado ese tipo de máquinas desde que se inventó, se debe a un muchacho ansioso de economizar su esfuerzo.

Esto no quiere decir, sin embargo, que todos los adelantos en la maquinaria hayan sido inventados por quienes tuvieron la oportu­nidad de usarlas. Muchos de esos progresos se deben al ingenio de los fabricantes, que han convertido en un negocio particular la producción de máquinas, y algunos otros proceden de los llamados filósofos u hombres de especulación, cuya actividad no consiste en hacer cosa alguna sino en observarlas todas y, por esta razón, son a veces capaces de combinar o coordinar las propiedades de los objetos más dispares. Con el progreso de la sociedad, la Filosofía y la especula­ción se convierten, como cualquier otro ministerio, en el afán y la profesión de ciertos grupos de ciudadanos. Como cualquier otro empleo, también ése se subdivide en un gran número de ramos dife­rentes, cada uno de los cuales ofrece cierta ocupación especial a cada grupo o categoría de filósofos. Tal subdivisión de empleos en la Filosofía, al igual de lo que ocurre en otras profesiones, imparte destreza y ahorra mucho tiempo. Cada uno de los individuos se hace más experto en su ramo, se produce más en total y la cantidad de ciencia se acrecienta considerablemente.

La gran multiplicación de producciones en todas las artes, origi­nadas en la división del trabajo, da lugar, en una sociedad bien gobernada, a esa opulencia universal que se derrama hasta las clases inferiores del pueblo. Todo obrero dispone de una cantidad mayor de su propia obra, en exceso de sus necesidades, y como cualesquiera otro artesano, se halla en la misma situación, se encuentra en condi­ciones de cambiar una gran cantidad de sus propios bienes por una gran cantidad de los creados por otros; o lo que es lo mismo, por el precio de una gran cantidad de los suyos. El uno provee al otro de lo que necesita, y recíprocamente, con lo cual se difunde una general abundancia en todos los rangos de la sociedad.

Si observamos las comodidades de que disfruta cualquier artesano o jornalero, en un país civilizado y laborioso, veremos cómo excede a todo cálculo el número de personas que concurren a procurarle aque­llas satisfacciones, aunque cada uno de ellos sólo contribuya con una pequeña parte de su actividad. Por basta que sea, la chamarra de lana, pongamos por caso, que lleva el jornalero, es producto de la labor conjunta de muchísimos operarios. El pastor, el que clasifica la lana, el cardador, el amanuense, el tintorero, el hilandero, el teje­dor, el batanero, el sastre, y otros muchos, tuvieron que conjugar sus diferentes oficios para completar una producción tan vulgar. Ade­más de esto ¡cuántos tratantes y arrieros no hubo que emplear para transportar los materiales de unos a otros de estos mismos artesanos, que a veces viven en regiones apartadas del país! ¡Cuánto comercio y navegación, constructores de barcos, marineros, fabricantes de ve­las y jarcias no hubo que utilizar para conseguir los colorantes usados por el tintorero y que, a menudo, proceden de los lugares más remo­tos del mundo! ¡Y qué variedad de trabajo se necesita para pro­ducir las herramientas del más modesto de estos operarios! Pasando por alto maquinarias tan complicadas como el barco del marinero, el martinete del forjador y el telar del tejedor, consideraremos sola­mente qué variedad de labores no se requieren para lograr una herramienta tan sencilla como las tijeras, con las cuales el esquilador corta la lana. El minero, el constructor del horno para fundir el mi­neral ,el fogonero que alimenta el crisol, el ladrillero, el albañil, el encargado de la buena marcha del horno, el del martinete, el forja­dor, el herrero, todos deben coordinar sus artes respectivas para pro­ducir las tijeras. Si del mismo modo pasamos a examinar todas las partes del vestido y del ajuar del obrero, la camisa áspera que cubre sus carnes, los zapatos que protegen sus pies, la cama en que yace, y todos los diferentes artículos de su menaje, como el hogar en que prepara su comida, el carbón que necesita para este propósito -saca­do de las entrañas de la tierra, y acaso conducido hasta allí después de una larga navegación y un dilatado transporte terrestre-, todos los utensilios de su cocina, el servicio de su mesa, los cuchillos y tenedores, los platos de peltre o loza, en que dispone y corta sus ali­mentos, las diferentes manos empleadas en preparar el pan y la cer­veza, la vidriera que, sirviéndole abrigo y sin impedir la luz, le protege del viento y de la lluvia, con todos los conocimientos y el arte necesarios para preparar aquel feliz y precioso invento, sin el cual apenas se conseguiría una habitación confortable en las regiones nór­dicas del mundo, juntamente con los instrumentos indispensables a todas las diferentes clases de obreros empleados en producir tanta cosa necesaria; si nos detenemos, repito, a examinar todas estas cosas y a considerar la variedad de trabajos que se emplean en cualquiera de ellos, entonces nos daremos cuenta de que sin la asistencia y coope­ración de millares de seres humanos, la persona más humilde en un país civilizado no podría disponer de aquellas cosas que se consideran las más indispensables y necesarias.

Realmente, comparada su situación con el lujo extravagante del grande, no puede por menos de aparecérsenos simple y frugal; pero con todo eso, no es menos cierto que las comodidades de un príncipe europeo no exceden tanto las de un campesino económico y traba­jador, como las de éste superan las de muchos reyes de África, dueños absolutos de la Vida y libertad de diez mil salvajes desnudos.

LIBRO PRIMERO

De las causas del progreso en las facultades productivas del trabajo, y del modo como un producto se distribuye naturalmente entre las diferentes clases del pueblo

CAPITULO II

DEL PRINCIPIO QUE MOTIVA LA DIVISIÓN DEL TRABAJO

Esta división del trabajo, que tantas ventajas reporta, no es en su origen efecto de la sabiduría humana, que prevé y se propone alcan­zar aquella general opulencia que de él se deriva. Es la consecuencia gradual, necesaria aunque lenta, de una cierta propensión de la natu­raleza humana que no aspira a una utilidad tan grande: la Propensión a permutar, cambiar y negociar una cosa por otra.

No es nuestro propósito, de momento, investigar si esta propen­sión es uno de esos principios innatos en la naturaleza humana, de los que no puede darse una explicación ulterior, o si, como parece más probable, es la consecuencia de las facultades discursivas y del lenguaje. Es común a todos los hombres y no se encuentra en otras especies de animales, que desconocen esta y otra clase de avenencias. Cuando dos galgos corren una liebre, parece que obran de consu­no. Cada uno de ellos parece que la echa a su compañero o la intercepta cuando el otro la dirige hacia él: mas esto, naturalmente, no es la consecuencia de ningún convenio, sino el resultado accidental y simul­táneo de sus instintos coincidentes en el mismo objeto. Nadie ha visto todavía que los perros cambien de una manera deliberada y equitativa un hueso por otro. Nadie ha visto tampoco que un animal de a entender a otro, con sus ademanes o expresiones guturales, esto es mío, o tuyo, o estoy dispuesto a cambiarlo por aquello. Cuando un animal desea obtener cualquier cosa del hombre o de un irra­cional no tiene otro medio de persuasión sino el halago. El cachorro acaricia a la madre y el perro procura con mil zalamerías atraer la atención del dueño, cuando éste se sienta a comer, para conseguir que le dé algo. El hombre utiliza las mismas artes con sus semejan­tes, y cuando no encuentra otro modo de hacerlo actuar conforme a sus intenciones, procura granjearse su voluntad procediendo en forma servil y lisonjera. Mas no en todo momento se le ofrece ocasión de actuar así. En una sociedad civilizada necesita a cada instante la cooperación y asistencia de la multitud, en tanto que su vida entera apenas le basta para conquistar la amistad de contadas personas. En casi todas las otras especies zoológicas el individuo, cuando ha alcanzado la madurez, conquista la independencia y no necesita el concurso de otro ser viviente. Pero el hombre reclama en la mayor parte de las circunstancias la ayuda de sus semejantes y en vano puede esperarla sólo de su benevolencia. La conseguirá con mayor seguridad intere­sando en su favor el egoísmo de los otros y haciéndoles ver que es ventajoso para ellos hacer lo que les pide. Quien propone a otro un trato le está haciendo una de esas proposiciones. Dame lo que nece­sito y tendrás lo que deseas, es el sentido de cualquier clase de oferta. y así obtenemos de los demás la mayor parte de los servicios que necesitamos. No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés. No invocamos sus sentimientos humanitarios sino su egoísmo; ni les hablamos de nuestras necesidades, sino de sus ven­tajas. Sólo el mendigo depende principalmente de la benevolencia de sus conciudadanos; pero no en absoluto. Es cierto que la caridad de gentes bien dispuestas le suministra la subsistencia completa; pero, aunque esta condición altruista le procure todo lo necesario, la cari­dad no satisface sus deseos en la medida en que la necesidad se pre­senta: la mayor parte de sus necesidades eventuales se remedian de la misma manera que las de otras personas, por trato, cambio o com­pra. Con el dinero que recibe compra comida, cambia la ropa vieja que se le da por otros vestidos viejos también, pero que le vienen mejor, o los entrega a cambio de albergue, alimentos o moneda, cuando así lo necesita. De la misma manera que recibimos la mayor parte de los servicios mutuos que necesitamos, por convenio, trueque o compra, es esa misma inclinación a la permuta la causa originaria de la división del trabajo.

En una tribu de cazadores o pastores un individuo, pongamos por caso, hace las flechas o los arcos con mayor presteza y habilidad que otros. Con frecuencia los cambia por ganado o por caza con sus compañeros, y encuentra, al fin, que por este procedimiento consi­gue una mayor cantidad de las dos cosas que si él mismo hubiera sali­do al campo para su captura. Es así cómo, siguiendo su propio interés, se dedica casi exclusivamente a hacer arcos y flechas, convir­tiéndose en una especie de armero. Otro destaca en la construcción del andamiaje y del techado de sus pobres chozas o tiendas, y así se acostumbra a ser útil a sus vecinos, que le recompensan igualmente con ganado o caza, hasta que encuentra ventajoso dedicarse por com­pleto a esa ocupación, convirtiéndose en una especie de carpintero constructor. Parejamente otro se hace herrero o calderero, el de más allá curte o trabaja las pieles, indumentaria habitual de los salvajes. De esta suerte; la certidumbre de poder cambiar el exceso del pro­ducto de su propio trabajo, después de satisfechas sus necesidades, por la parte del producto ajeno que necesita, induce al hombre a dedi­carse a una sola ocupación, cultivando y perfeccionando el talento o el ingenio que posea para cierta especie de labores.

La diferencia de talentos naturales en hombres diversos no es tan grande como vulgarmente se cree, y la gran variedad de talentos que parece distinguir a los hombres de diferentes profesiones, cuando llegan a la madurez es, las más de las veces, efecto y no causa de la divi­sión del trabajo. Las diferencias más dispares de caracteres, entre un filósofo y un mozo de cuerda, pongamos por ejemplo, no proceden tanto, al parecer, de la naturaleza como del hábito, la costumbre o la educación. En los primeros pasos de la vida y durante los seis u ocho primeros años de edad fueron probablemente muy semejantes, y ni sus padres ni sus camaradas advirtieron diferencia notable. Poco más tarde comienzan a emplearse en diferentes ocupaciones. Es entonces cuando la diferencia de talentos comienza a advertirse y crece por grados, hasta el punto de que la vanidad del filósofo apenas encuentra parigual. Mas sin la inclinación al cambio, a la permuta y a la venta cada uno de los seres humanos hubiera tenido que procurarse por su cuenta las cosas necesarias y convenientes para la vida. Todos hubieran tenido las mismas obligaciones que cumplir e idénticas obras que realizar y no hubiera habido aquella diferencia de empleos que propicia exclusivamente la antedicha variedad de talentos.

Y así como esa posición origina tal diferencia de aptitudes, tan acu­sada entre hombres de diferentes profesiones, esa misma diversidad hace útil la diferencia. Muchas agrupaciones zoológicas pertenecien­tes a la misma especie, reciben de la naturaleza diferencias más nota­bles en sus instintos de las que observamos en el talento del hombre como consecuencia de la educación o de la costumbre. Un filósofo no difiere tanto de un mozo de cuerda en su talento por causa de la naturaleza como se distingue un mastín de un galgo, un galgo de un podenco o éste de un perro de pastor. Esas diferentes castas de ani­males, no obstante pertenecer a la misma especie, apenas se ayudan unas a otras. La fuerza del mastín no encuentra ayuda en la rapidez del galgo, ni en la sagacidad del podenco o en la docilidad del perro que guarda el ganado. Los efectos de estas diferencias en la constitución de los animales no se pueden aportar a un fondo común ni contribuyen al bienestar y acomodamiento de las respectivas especies, porque carecen de disposición para cambiar o permutar. Cada uno de los animales se ve así constreñido a sustentarse y defenderse por sí solo, con absoluta independencia, y no deriva ventaja alguna de aque­lla variedad de instintos de que le dotó la naturaleza. Entre los hom­bres, por el contrario, los talentos más dispares se caracterizan por su mutua utilidad, ya que los respectivos productos de sus aptitudes se aportan a un fondo común, en virtud de esa disposición general para el cambio, la permuta o el trueque, y tal circunstancia permite a cada uno de ellos comprar la parte que necesitan de la producción ajena.

CAPITULO III

LA DIVISIÓN DEL TRABAJO SE HALLA LIMITADA POR LA EXTENSIÓN DEL MERCADO

Así como la facultad de cambiar motiva la división del trabajo, la amplitud de esta división se halla limitada por la extensión de aquella facultad o, dicho en otras palabras, por la extensión del mercado. Cuando éste es muy pequeño, nadie se anima a dedicarse por entero a una ocupación, por falta de capacidad para cambiar el sobrante del producto de su trabajo, en exceso del propio consumo, por la parte que necesita de los resultados de la labor de otros.

Existen ciertas actividades económicas, aun de la clase ínfima, que no pueden sostenerse como no sea en poblaciones grandes. Un mozo de cuerda, por ejemplo, no podrá encontrar medios de vida ni empleo sino en ellas. La aldea constituye para él un campo muy limitado y aun una población, provista de un mercado corriente, es insuficiente para proporcionarle una ocupación constante. En los caseríos y pequeñas aldeas diseminadas en regiones desérticas, como ocurre en las tierras altas de Escocia, el campesino es el carnicero, panadero y cervecero de la familia. En tales circunstancias apenas si lograremos encontrar un herrero, un carpintero o un albañil a menos de veinte millas de distancia de otro de su misma profesión. Las familias que viven diseminadas a ocho o diez millas de distancia unas de otras, aprenden a producir un gran número de cosas para las cuales reclamarían el concurso de dichos artesanos en lugares más poblados. Estos, en el campo, se ven obligados, la mayor parte de las veces, a aplicarse en todos aquellos ramos del oficio que sean más afines, en lugar de dedicarse a una sola actividad. Un carpintero rural trabaja todo el ramo de la madera, y un herrero, en esas circunstancias, cuantas obras se hacen de hierro. El primero no sólo es carpintero, sino ebanista, ensamblador, tallista, carretero, fabricante de arados, carruajes y ruedas, etc. Los oficios del segundo alcanzan mayor variedad. Es imposible que en lugares tan apartados como el centro de las tierras altas de Escocia florezca el fabricante de clavos. Un artesano que hiciese mil al día, completaría trescientos mil al año, en trescientas jornadas; pero en tales condiciones, apenas podría disponer anualmente de mil, que son el producto de una jornada.

Las vías fluviales abren a las distintas clases de actividades económicas mercados más amplios que el transporte terrestre, y ello nos explica por qué, a lo largo de las costas marítimas y riveras de los ríos navegables, las promociones de cualquier género comienzan a subdividirse y perfeccionarse; pero muchas veces acontece que ha de pasar bastante tiempo hasta que esos progresos se extiendan al interior del país. Un carro de grandes ruedas servido por dos hombres y tirado por ocho caballos trae y lleva en unas seis semanas, aproximadamente, casi cuatro toneladas de mercancía entre Londres y Edimburgo. Pero una embarcación con seis u ocho tripulantes y que trafique entre Londres y Leith, transporta casi en el mismo tiempo doscientas toneladas entre los dos puertos. En consecuencia, seis u ocho hombres, utilizando el transporte marítimo, transportan en ese lapso de tiempo idéntica cantidad de mercancía entre Londres y Edimburgo que cincuenta carretones servidos por cien hombres y tirados por cuatrocientos caballos. En el primer caso, sobre las doscientas toneladas de mercancía, transportadas por tierra, al porte más barato, entre Londres y Edimburgo, habría que cargar la manutención de cien hombres durante tres semanas y la amortización de cuatrocientos caballos y de los cincuenta carretones. En cambio, sobre la misma cantidad de mercaderías, conducidas por agua, habría que añadir únicamente la manutención de seis u ocho hombres y la amortización de un navío de doscientas toneladas de carga, amén del valor superior del riesgo, o la diferencia que existe entre el seguro marítimo y el terrestre. Si entre ambas plazas no hubiera más comunicación que la terrestre, sólo se podría acarrear entre una y otra aquellas mercancías cuyo precio es muy grande en proporción al peso. No existiría entre ambas plazas más que una pequeña parte del comercio que hoy existe y, por consiguiente, prosperaría menos el tráfico que hoy enriquece recíprocamente sus industrias. Entre las partes remotas del mundo no existiría el comercio, o éste sería muy pequeño. ¿Qué mercaderías podrían soportar el porte terrestre entre Londres y Calcuta? Y aun cuando hubiese artículos tan preciosos que pudieran soportar esos gastos ¿cuál sería la seguridad del transporte a través de los territorios de naciones tan bárbaras? Sin embargo, estas dos ciudades mantienen en la actualidad un comercio muy activo, y procurándose mutuos mercados, fomentan de una manera extraordinaria las economías respectivas.

Siendo éstas las ventajas del transporte acuático, es cosa natural que los progresos del arte y de la industria se fomentasen donde tales facilidades convirtieron al mundo en un mercado para toda clase de productos del trabajo; en cambio tales progresos tardaron mucho en extenderse por las regiones interiores del país. Estas zonas del interior no dispusieron, durante largo tiempo, de otro mercado para la mayor parte de sus productos, sino la comarca circundante, separada de las costas y riberas de los grandes ríos navegables. Por consiguiente, la extensión de su mercado fue en mucho tiempo proporcionada a la riqueza y población del respectivo territorio y, en consecuencia, su adelanto muy posterior al progreso general del país. En las colonias inglesas de América del Norte las plantaciones se extendieron preferentemente a lo largo de las costas o de las riberas de los ríos navegables, y raras veces penetraron a considerable distancia. de ambas.

Las naciones que fueron civilizadas en primer lugar, de acuerdo con los más auténticos testimonios de la historia, fueron aquellas que moraban sobre las costas del Mediterráneo. Este mar, el mayor de los mares interiores conocidos en el mundo, desconoce la fuerza de las mareas y, por eso, las olas se deben únicamente a la acción del viento. Por la calma reinante en la superficie, así como por la multitud de islas y la proximidad de sus playas ese mar fue extraordinariamente favorable a la infancia de la navegación, cuando, por la ignorancia de la brújula, los navegantes temían perder de vista las costas y, debido a las deficiencias en el arte de construir barcos, no se arriesgaban a abandonarse a las olas del proceloso océano. Pasar las columnas de Hércules, o sea trasponer el estrecho de Gibraltar, se consideraba en el mundo antiguo la empresa de navegación más admirable y arriesgada. Hubo de pasar mucho tiempo antes de que lo intentaran fenicios y cartagineses, los más esforzados navegantes y constructores de la época; pero éstos fueron durante un período muy largo las únicas naciones que lo intentaron.

Parece que fue Egipto, de todos los países que se extendían por la cuenca del Mediterráneo, el primero en cultivar y fomentar en alto grado la agricultura y las manufacturas. El Egipto superior no se aparta mucho, en parte alguna, de las riberas del Nilo, y en el Egipto inferior se parte el río en diferentes canales que, ayudados con ciertas obras de ingeniería, parecen haber proporcionado una buena comunicación, no sólo a las grandes ciudades, sino a un número considerable de aldeas y caseríos diseminados en la región, parejamente a como lo hacen ahora, en Holanda, el Mosa y el Rhin. Es muy probable que la extensión y las facilidades de esta navegación se convirtieran en una de las principales causas del temprano progreso de Egipto.

Losadelantos de la agricultura y de las manufacturas parecen haber alcanzado también una gran antigüedad en las provincias de Bengala, en la India Oriental, así como en otras situadas al este de la China si bien los antecedentes de esta antigüedad no se consignan en historia alguna lo suficientemente auténtica de nuestras latitudes. En Bengala, el Ganges y otros muchos ríos caudalosos se reparten un gran número de canales navegables, como ocurre con el Nilo en Egipto. En las provincias orientales de China forman también varios brazos, algunos grandes ríos y, al intercomunicarse, fomentan una navegación interior mucho más densa que la del Nilo o la del Ganges, y quizá mayor que la de ambos unidos. Es de advertir que ni los antiguos egipcios, ni los indios, ni los chinos, estimularon el comercio exterior, sino más bien parece que derivaron su gran opulencia de la navegación interior.

Todas las tierras interiores de África y todas aquellas de Asia, que se extienden hacia el norte del Mar Negro (Ponto Euxino) y del Mar Caspio, la antigua Scythia, la moderna Tartaria y Siberia, parece que estuvieron en todas las edades del mundo sumidas en la misma barbarie y ausencia de civilización en que hoy las encontramos. El mar de Tartaria es el Océano glacial o helado, cerrado a la navegación, y aunque algunos de los ríos, más caudalosos del mundo corren por esos parajes, se hallan muy distanciados unos de otros para facilitar el comercio y las comunicaciones en la mayor parte de esas dilatadas comarcas. En África no hay mares interiores, como el Báltico o el Adriático en Europa, el Mediterráneo y el Mar Negro, en este continente y en Asia, como tampoco golfos parecidos a los de Arabia, Persia, India, Bengala, y Siam en Asia, para llevar el comercio al interior del Continente. Los grandes ríos de África se encuentran tan distantes unos de otros, que no hacen posible una navegación interna considerable. Aparte de esto, el comercio que puede hacer una nación utilizando un río que no se subdivide en varias ramas o brazos, y que, además, pasa por otro territorio, antes de desembocar en el mar, nunca puede ser muy importante, porque siempre se ofrecerá a las naciones que poseen la otra parte del territorio la posibilidad de obstruir la comunicación entre el mar y el país de la cabecera del río. Esto nos explica por qué la navegación del Danubio aprovecha muy poco a los Estados de Baviera, Austria y Hungría, en comparación a lo que pasaría si cualquiera de ellos poseyese toda la cuenca, hasta que ese río vierte en el mar Negro.

CAPÍTULO IV

DEL ORIGEN Y USO DE LA MONEDA

Tan pronto como se hubo establecido la división del trabajo sólo una pequeña parte de las necesidades de cada hombre se pudo satisfacer con el producto de su propia labor. El hombre subviene a la mayor parte de sus necesidades cambiando el remanente del producto de su esfuerzo, en exceso de lo que consume, por otras porciones del producto ajeno, que él necesita. El hombre vive así, gracias al cambio convirtiéndose, en cierto modo, en mercader, y la sociedad misma prospera hasta ser lo que realmente es, una sociedad comercial.

Cuando comenzó a practicarse la división del trabajo, la capacidad de cambio se vio con frecuencia cohibida y entorpecida en sus operaciones. Es de suponer que un hombre tuviera de una mercancía más de lo que necesitaba, en tanto otro disponía de menos. El primero, en consecuencia, estaría dispuesto a desprenderse del sobrante, y el segundo, a adquirir una parte de este exceso. Mas si acontecía que este último no contaba con nada de lo que el primero había menester, el cambio entre ellos no podía tener lugar. El carnicero tiene más carne en su establecimiento de la que consume, y el cervecero y el panadero gustosamente comprarían una parte de ese excedente. Sin embargo, nada pueden ofrecer en cambio; como no sea el remanente de sus producciones respectivas, y puede ocurrir que el carnicero disponga de cuanto pan y cerveza inmediatamente necesita. En estas condiciones es imposible que el cambio se efectúe entre ellos. Uno no puede ser mercader, ni los otros clientes, con lo cual todos pierden la posibilidad de beneficiarse con sus recíprocos servicios. A fin de evitar inconvenientes de esta naturaleza, todo hombre razonable, en cualquier período de la sociedad, después de establecida la división del trabajo, procuró manejar sus negocios de tal forma que en todo tiempo pudiera disponer, además de los productos de su actividad peculiar, de una cierta cantidad de cualquier otra mercancía, que a su juicio escasas personas serían capaces de rechazar a cambio de los productos de su respectivo esfuerzo.

Es muy probable que para este fin se seleccionasen y eligieran, de una manera sucesiva, muchas cosas diferentes. En las edades primitivas de la sociedad se dice que el ganado fue el instrumento común del comercio y, a pesar de ser extraordinariamente incómodo para esos fines, hallamos con frecuencia valuadas las cosas, en aquellos tiempos remotos, por el número de cabezas que por ellas se entregaban en cambio. La armadura de Diomedes, al decir de Homero, únicamente costó nueve bueyes, pero la de Glauco importó ciento. En Abisinia se asegura que la sal es el instrumento común de cambio y de comercio; en algunas costas de la India se utiliza cierto género de conchas; el pescado seco, en Nueva Zelanda; el tabaco, en Virginia; el azúcar, en algunas colonias de las Indias Occidentales; los cueros y las pieles, en otros países, y aun en Escocia existe actualmente un lugar donde, según nos informan, es cosa corriente que un artesano lleve clavos, en lugar de monedas, a la panadería, o a la taberna.

Sin embargo, en todos los países resolvieron los hombres, por diversas razones incontrovertibles, dar preferencia para este uso a los metales, sobre todas las demás mercaderías. Éstos no sólo se conservan con menos pérdida que cualquier otro artículo, pues contadas cosas son menos perecederas, sino que, además, se pueden dividir sin menoscabo en las partes que se quiera, o fundir de nuevo en una sola masa, cualidad que no poseen otras mercancías igualmente durables, Es precisamente esta propiedad la que los convierte en instrumentos aptos para la circulación y el comercio. El hombre que necesita comprar sal, pongamos por caso, y no tiene otra cosa para dar en cambio sino ganado, se ve obligado a adquirir la cantidad equivalente a un buey, o a una oveja, y a retirar de una vez toda la sal. Difícilmente podrá comprar una menor proporción, porque lo que ha de dar en cambio no se puede dividir, como no sea con pérdida. Y si fuese mayor la cantidad apetecida, se vería obligado a comprarla duplicando o triplicando la contraprestación, hasta el valor de dos o tres bueyes, o de dos o tres ovejas. Por el contrario, si en lugar de poseer bueyes u ovejas dispone de metal para dar en cambio fácilmente puede proporcionar la cantidad de éste, que se ve obligado a ceder, a la cantidad de mercancía que de una manera precisa necesita.

Diferentes clases de metales se han usado para estos cometidos en varias naciones. El hierro fue instrumento común de comercio entre los antiguos espartanos; el cobre entre los romanos primitivos, y el oro y la plata entre todas las naciones ricas y comerciantes.

Parece ser que, en un principio, se utilizaron estos metales en barras toscas, sin cuño ni sello. Plinio refiere, apoyándose en la autoridad de un historiador antiguo, Timeo, que hasta la época de Servio Tulio no tuvieron los romanos moneda acuñada, sirviéndose de barras de cobre sin marca, para comprar cuanto necesitaban. Estas barras groseras hacían, pues, en aquellos tiempos, las funciones de moneda.

El uso de metales, en esta forma rudimentaria, tropezaba con dos inconvenientes muy grandes; primero, la incomodidad de pesarlos, y segundo, la de contrastarlos. En los metales preciosos, una pequeña diferencia en la cantidad se traduce en una gran discrepancia de valor, por lo que la tarea de pesarlos con la máxima exactitud requiere, cuando menos, pesas y balanzas muy ajustadas. En particular, el peso del oro es una operación delicadísima. En los metales más bastos, donde un pequeño yerro carece de importancia, se requiere, sin duda alguna, menos precisión. Pero no por eso sería menos embarazoso que cuando un pobre hombre tuviese necesidad de comprar o vender una cosa por valor de un cuartillo de penique se viese en la precisión de pesarlo. La operación de contraste es más difícil y embarazosa todavía, y aun resulta incierta siempre cualquier comprobación, como no se deshaga alguna parte del metal en el crisol con disolventes adecuados. Antes, pues, de que se estableciera la moneda acuñada, el pueblo siempre estaba expuesto a los fraudes y engaños más groseros, a no ser que recurriese a aquellas prolijas y difíciles operaciones, ya que, en lugar de una libra de pura plata o cobre, podía recibir, en cambio de sus bienes, una masa adulterada de los materiales más bajos y baratos, aunque tuvieran la apariencia de los codiciados metales. Para evitar estos abusos, facilitar los cambios y fomentar por este procedimiento el comercio y la industria, en todas sus manifestaciones, se consideró necesario, en cuantos países adelantaron algo en el camino del progreso, colocar un sello público sobre cantidades determinadas de aquellos metales que acostumbraban a usar esas naciones para comprar todo género de mercancías. Tal es el origen de la moneda acuñada y de aquellos establecimientos públicos llamados "Casas de Moneda", instituciones que guardan un gran parecido con las oficinas (Lonjas) que inspeccionan. y sellan los tejidos de lana y lino. Todos ellos se proponen, por igual atestiguar, por medio de un sello oficial, la cantidad y calidad uniforme de esas diferentes clases de mercancías cuando llegan al mercado.

Los primeros sellos públicos de esta clase, que se estamparon en los metales corrientes, tuvieron como finalidad asegurar, en la mayor parte de los casos, lo que es más difícil e importante de probar, o sea la finura y buena calidad del metal, y fueron parecidos a la marca esterlina, que se pone en Inglaterra en los objetos y barras de plata, y al sello, que se estampa en España sobre los lingotes de oro, en uno de los costados de la pieza, que sólo asegura la finura y calidad del metal, pero no su peso. Abraham pesó a Ephrón los cuatrocientos siclos de plata que se comprometió a pagar por el campo de Macpela. Aunque esta moneda se decía era corriente en el mercado, aceptábase por peso y no por cuenta, del mismo modo que al presente se hace con las barras de oro o de plata marcadas. Las rentas de los antiguos reyes anglosajones es fama que se pagaban, no en moneda, sino en especie, es decir, en vituallas y provisiones de todo género. Fue Guillermo el Conquistador quien introdujo la costumbre del pago en dinero, pero durante mucho tiempo, este dinero no se recibió en el tesoro por cuenta, sino al peso.

Las dificultades e inconvenientes de pesar con exactitud dichos metales dieron origen a la técnica de la acuñación. Las improntas, que cubrían ambos lados de la pieza y, a veces, los bordes, se proponían atestiguar no sólo la finura sino el peso del metal. Por dicha razón esos cuños se reciben actualmente por cuenta, sin tomarse la molestia de pesarlos.

Los nombres que se pusieron a estos cuños parecen expresar, en su. Origen, el peso o cantidad de metal de cada pieza. En la época de Servio Tulio, que fue el primero que acuñó, en Roma, el as romano o pondus contenía una libra romana de buen cobre. Se dividía, de la misma manera que nuestra libra llamada troy, en doce onzas, cada una de las cuales contenía una onza de cobre de buena calidad. La libra esterlina, inglesa, en tiempos de Eduardo I, contenía una libra (peso de la Torre), de plata, de determinada ley. La libra

peso de la Torre parece haber sido algo más que la romana y menos que la troy. Esta última no se introdujo en la circulación inglesa hasta el año 18 del reinado de Enrique VIII. La libra francesa contenía en la época de Carlo Magno una libra troy de reconocida finura. La feria de Troyes, en Champaña, era frecuentada en aquel tiempo por mercaderes de todas las naciones de Europa, y por eso fueron generalmente estimados y conocidos los pesos y medidas de un mercado tan famoso. La llamada libra escocesa, desde la épocade Alejandro I hasta la de Roberto Bruce, contenía una libra de plata del mismo peso y finura que la libra esterlina inglesa. Los peniques ingleses, franceses y escoceses contuvieron, también en su origen, el peso efectivo de un penique de plata, que es la vigésima parte de una onza y la doscientos cuarentava parte de una libra. El chelín también parece que fue en sus comienzos una denominación ponderal. Cuando el trigo esté a doce chelines el "cuarterón", dice una antigua disposición de Enrique III, el pan vendido por un cuartillo de chelín pesará once chelines y cuatro peniques. No obstante, la proporción entre el chelín y el penique, y entre el chelín y la libra, no parece haber sido tan constante y uniforme como entre el penique y la libra. Durante la primera dinastía de los Reyes de Francia, el sueldo o chelín francés tuvo en diferentes ocasiones cinco, doce, veinte y cuarenta peniques. Entre los antiguos sajones el chelín parece haber contenido únicamente cinco peniques en determinada época, y no es del todo improbable que variase tanto entre ellos como entre los franceses. Desde tiempos de Carlo Magno, entre los franceses, y desde Guillermo el Conquistador, entre los ingleses, la proporción entre la libra, el chelín y el penique parece haber sido con cierta uniformidad la misma que guardan actualmente, aun cuando el valor de cada una de estas monedas haya variado mucho. A mi modo de ver, en todos los países del mundo la avaricia e injusticia de los príncipes y Estados soberanos abusaron de la confianza de los súbditos, disminuyendo grandemente la cantidad real del metal que originariamente deberían contener las monedas. 

El as romano, en los últimos periodos de la Republica, se redujo a la veinticuatroava parte de su valor original y, en lugar de pesar una libra, sólo pesaba la mitad de una onza. La libra inglesa y el penique contienen actualmente una tercera parte; la libra y el penique escocés como una trigésima sexta, y la libra y el penique francés sólo una sexagésima sexta parte de su antiguo valor. Por medio de estas operaciones, los Príncipes y Soberanos que la acuñaban se hallaron en condiciones, por lo menos en apariencia, de pagar sus deudas y cumplir sus obligaciones con una cantidad menor de plata de la que en otro caso hubieran necesitado. Mas fue solamente en apariencia, porque, en realidad, los acreedores se vieron defraudados en gran parte de lo que se les debía. A todos los demás deudores en el Estado se les otorgó el mismo privilegio, y pudieron pagar con la misma suma nominal de la nueva moneda depreciada lo que habían tomado prestado en la antigua. Por lo tanto, estas operaciones favorecieron siempre a los deudores, pero fueron ruinosas para los acreedores, y a veces han ocasionado revoluciones más grandes y universales en las fortunas de las personas privadas que las provocadas por una gran calamidad pública.

Es así como la moneda se convirtió en instrumento universal de comercio en todas las naciones civilizadas, y por su mediación se compran, venden y permutan toda clase de bienes.

Ahora vamos a. examinar cuáles son las reglas que observan generalmente los hombres en la permuta de unos bienes por otros, o cuando los cambian en moneda. Estas reglas determinan lo que pudiéramos llamar el valor relativo o de cambio de los bienes.

Debemos advertir que la palabra VALOR tiene dos significados diferentes, pues a veces expresa la utilidad de un objeto particular, y, otras, la capacidad de comprar otros bienes, capacidad que se deriva de la posesión del dinero. Al primero lo podemos llamar "valor en uso", y al segundo, "valor en cambio". Las cosas que tienen un gran valor en uso tienen comúnmente escaso o ningún valor en cambio, y por el contrario, las que tienen un gran valor en cambio no tienen, muchas veces, sino un pequeño valor en uso, o ninguno. No hay nada más útil que el agua, pero con ella apenas se puede comprar cosa alguna ni recibir nada en cambio. Por el contrario, el diamante apenas tiene valor en uso, pero generalmente se puede adquirir, a cambio de él, una gran cantidad de otros bienes.

Para investigar los principios que regulan el valor en cambio, de las mercancías, procuraremos poner en claro,

Primero, cuál sea la medida de este valor en cambio, o en qué consiste el precio real de todos los bienes;

Segundo, cuáles son las diferentes partes integrantes de que se compone este precio real.

Por último, cuáles son las diferentes circunstancias que unas veces hacen subir y otras bajar algunas o todas las distintas partes componentes del precio, por encima o por debajo de su proporción natural o corriente; o cuáles son las causas que algunas veces impiden que el precio del mercado, o sea el precio real de los bienes, coincida exactamente con lo que pudiéramos denominar su precio natural.

Me propongo explicar, con la claridad y precisión posibles estas tres cuestiones en los tres capítulos siguientes, en los cuales someteré a dura prueba la paciencia y la atención del lector: la paciencia, para examinar y revisar detalles que a veces nos pueden parecer innecesariamente prolijos; la atención, para comprender lo que, aun después de tanta explicación como seamos capaces de dar, pudiera parecer innecesariamente tedioso. Pero correré el riesgo de ser prolijo para tener la seguridad de ser claro. Aun a pesar de hacer el máximo esfuerzo para conseguirlo, quedarán todavía algunos puntos oscuros, sin aclarar, debido a la naturaleza en extremo abstracta del tema. 

DAVID RICARDO (1772-1823)

Economista británico, de origen judío; fue uno de los miembros más importantes de la escuela clásica de economía política. Su lógica rigurosa y la búsqueda de la verdad objetiva han sido la base de las tentativas del neoliberalismo y de los análisis de Marx acerca del capitalismo. Expuso sus teorías en la obra "Principios de Economía Política".

EL PENSAMIENTO DE RICARDO

David Ricardo (1772-1823), hijo de un banquero judío que emigró de Holanda a Inglaterra, fue, ante todo y a plenitud, un inglés de su tiempo. Y no por su conversión al cuaquerismo al momento de su matrimonio, sino por su profunda compenetración con la realidad inglesa de inicios del nuevo siglo.

A diferencia de Adam Smith, en cuyos trabajos se apoyó, Ricardo se preocupó sólo en segunda instancia en averiguar las causas del crecimiento o, si se prefiere el origen de "la riqueza de las naciones". Aunque también se podría decir que sus preocupaciones en torno al crecimiento lo llevaron a interesarse en primer lugar en los factores que explican la distribución de la renta.

Al autor de los "Principios de economía política y tributación" (1817) lo inquietaba especialmente la tendencia de la baja de los beneficios. Tendencia a su entender inevitable en la economía inglesa, pero que podía contrarrestarse con el desarrollo del comercio exterior. No a la manera de Adam Smith, que destacaba el papel de las exportaciones de manufacturas en la profundización de la división del trabajo. Sí a través de las importaciones de cereales baratos que impedirían que suba el salario normal. Y, por ende, facilitarían el aumento de los beneficios y la acumulación necesaria para el crecimiento.

TEORÍA DEL VALOR Y DEL REPARTO

En su "Historia del Pensamiento Económico", Henri Denis expone en los siguientes términos el planteamiento de Ricardo sobre la distribución del ingreso nacional: "Si hacemos abstracción de la renta agraria, el beneficio es la diferencia entre el precio de venta y el precio del costo. Y a escala nacional, el precio de costo de la producción neta, es el importe de salarios. Por consiguiente, para explicar los beneficios es preciso conocer:

1) Las leyes que determinan los salarios;

2) Las leyes que determinan los precios de venta de los productos."

Al referirse a los precios de venta de los productos, Ricardo al igual que Smith, piensa en los precios de mercado que pueden ser muy variables y estar determinados por su escasez relativa.

Para Ricardo el precio "normal" o, si se prefiere, el valor de una mercancía, está determinada por la cantidad de trabajo que contiene. Por tanto, el valor de una mercancía aumenta cuando aumenta la cantidad de trabajo necesaria para su fabricación y disminuye en caso contrario. En términos relativos, puede decirse que los valores de cambio relativos aumentan o disminuyen de acuerdo al mismo principio, inclusive si disminuye la cantidad de trabajo incorporada en todas las mercancías.

No escapa a Ricardo que esta es una aproximación general al problema del valor. Tampoco que el trabajo necesario para la producción de una mercancía incluya el trabajo anterior en la fabricación de "herramientas, máquinas y edificios"; esto es de "trabajo muerto" en la terminología de Marx, en gran medida un ricardiano.

Tampoco dejó de lado Ricardo una preocupación que fuera planteada por el mismo Adam Smith: los beneficios del capital están incluidos en los precios de las mercancías. Y ello en proporción al capital movilizado puesto que hay, teóricamente, una tendencia a la simetría de los beneficios obtenidos en diferentes actividades.

Empero, Ricardo considera que el factor sustantivo en la determinación del valor o precio "normal" de una mercancía es la cantidad de trabajo incorporada.

LA DETERMINACIÓN DE LA RENTA

En lo que toca a la determinación de la renta de la tierra, Ricardo adoptó los puntos de vista de Malthus, con quien mantuvo una polémica constante a lo largo de su vida.

Afirma que el valor de cambio de un bien (especialmente los agrícolas) está determinado por la mayor cantidad de trabajo necesaria para su producción; ni más ni menos que el costo marginal en términos contemporáneos. Así la incorporación de tierras nuevas en las cuales la producción es cada vez más difícil aumenta el valor de cambio de todos los productos agrícolas, favoreciendo a los antiguos productores. De esta manera, la renta de la tierra - más exactamente la renta diferencial - aumenta a medida que se incorporan nuevas tierras a la producción. Y esto ocurre continuamente en razón del incremento de la población y del consiguiente aumento de la demanda de alimentos.

Cabe notar que esta apreciación de Ricardo podía haber sido válida un siglo antes, pero ya no en la época que escribía el autor. El progreso había llegado también a la agricultura y la cantidad de trabajo requerida para la producción de un bien también disminuía. Lo que sí es absolutamente cierto es que la productividad del trabajo aumentaba más rápidamente en las manufacturas. Y que la idea de la determinación del valor por el costo marginal tenía un significado cuando se trataba de incorporar tierras relativamente poco aptas.

En ese sentido, no cabe duda que había una tendencia al aumento de la renta de la tierra.

Una vez deducida la renta de la tierra, sólo queda por determinar la parte correspondiente a los salarios y los beneficios.

Ahora bien, el precio "natural" del trabajo, que considera una mercancía al igual que Smith, es equivalente al que proporciona al obrero los medios de subsistir y perpetuar la especie.

El salario de mercado sería afectado, en opinión de Ricardo, por el crecimiento de la población. Y al igual que Malthus, se pronuncia contra las leyes de protección de los pobres y por el control de la natalidad. Probablemente motivado por la dramática disminución de los salarios en Inglaterra de principios del siglo XIX, y la necesidad de encontrar correctivos de largo aliento.

Teóricamente, y dada la participación de los rentistas de la tierra y de los asalariados en el ingreso nacional, los beneficios tenían un carácter residual. En otras palabras, tendían a ser muy pequeños respecto a la masa de capitales movilizados lo que, en principio, afectaba las posibilidades de acumulación y el mismo progreso de la economía.

Los factores que afectaban la distribución del ingreso en el largo plazo eran bastante claros. De un lado, había, una tendencia al aumento de la renta de la tierra y, por ende, del valor de los productos. Esta evolución afectaba directamente el valor de la fuerza de trabajo o su precio "normal" (no el de un momento dado, que podía tender a la baja). Los salarios "normales" tendían a subir relativamente en virtud del incremento de los precios de los productos alimenticios. De esta manera los beneficios bajaban y la participación del capital se reducía constantemente.

Es importante remarcar que los salarios "normales" no aumentaban. Estos eran más o menos equivalentes a una canasta de bienes que proporcionaba los medios de subsistencia a los obreros. Lo que aumentaba era el precio de los productos de la tierra, y concretamente, la renta de la tierra; esto excluye a los salarios de los campesinos del movimiento alcista.

En ese sentido el industrial, a quien Ricardo entiende representar, es afectado por el rentista. Es el rentista - aunque aparentemente son los asalariados - quien toma una fracción del ingreso nacional que debería ir al capitalista. Con lo cual se convierte en un obstáculo a la acumulación y, en definitiva al progreso.

EL PAPEL DEL COMERCIO EXTERIOR

En este contexto, todo aquello que contribuya a disminuir el valor de los productos agrícolas es absolutamente favorable para el desarrollo económico. Y es aquí donde Ricardo plantea la importación masiva de cereales de países en los cuales la renta de la tierra no sea tan elevada como en Inglaterra. A principios del siglo XIX, esto significa esencialmente Europa, pero muy pronto sería equivalente a América. Allí la renta de la tierra era prácticamente igual a cero por tratarse de tierras nuevas de la mejor calidad.

La lucha de la burguesía inglesa se centró en esta época en la abolición de las leyes del cereal que recién llegó en 1844. Pero en realidad, la lucha fue mucho más profunda que eso, pues buscó rediseñar la economía británica en función de una nueva división internacional del trabajo. Gran Bretaña - de acuerdo a Ricardo - sería un centro productor de manufacturas que cambiaría por alimentos producidos en ultramar.

No está de más indicar que esta división internacional del trabajo fue perdiendo vigencia a medida que los Estados Unidos de Norteamérica desplazó a Gran Bretaña como potencia dominante. Este país, en tanto que exportador de productos agrícolas, hizo lo posible por liquidar las producciones agrícolas alentadas por británicos y, en general, europeos.

La Argentina de postguerra fue afectada por este giro. Pero también lo fueron los pequeños productores africanos de oleaginosas. Sin embargo, eso es otra historia.

Contribución a la crítica de la economía política (Karl Marx)


Examino el sistema de la economía burguesa en el orden siguiente: capital, propiedad agraria, trabajo asalariado, Estado, comercio exterior, mercado mundial. Bajo las tres primeras rúbricas estudio las condiciones económicas de vida de las tres grandes clases en que se divide la sociedad burguesa moderna; la interconexión de las tres restantes salta a la vista. La primera sección del libro primero, que trata del capital, se compone de los capítulos siguientes: 1) la mercancía; 2) el dinero o la circulación sim-ple; 3) el capital en general. Los dos primeros capítulos forman el contenido del presente fascículo. Tengo ante mis ojos todos los materiales en forma de monografías escritas con largos intervalos para mi propio esclarecimiento y no para su publicación; la elaboración sistemática de las mismas conforme al plan indicado dependerá de circunstancias externas.

Prescindo de una introducción general que había esbozado, porque, bien pensada la cosa, me parece que el anticipar los resultados que todavía han de demostrarse podría ser un estorbo, y el lector que quiera realmente seguirme deberá estar dispuesto a re-montarse de lo singular a lo general. Sin embargo, me parece oportuno dar aquí algunas indicaciones sobre la trayectoria de mis propios estudios de Economía política.

Aunque el objeto de mis estudios especializados fue la jurisprudencia, la consideraba sólo como una disciplina subordinada al lado de la filosofía y la historia. En 1842-1843, siendo director de la Rheinische Zeitung, me vi por primera vez en la embarazosa obligación de pronunciarme sobre lo que se llama intereses materiales. Las deliberaciones del Landtag renano sobre la tala furtiva y el fraccionamiento de la pro-piedad agraria, la polémica oficial sostenida entre el señor von Schaper, entonces gobernador de la provincia renana, y la Rheinische Zeitung acerca de la situación de los campesinos de la Mosela, y, finalmente, los debates sobre el librecambio y las tarifas proteccionistas me dieron los primeros impulsos para ocuparme de cuestiones económicas... Por otra parte, en esa época, cuando las buenas intenciones de "adelantarse" superaban con mucho el conocimiento de la materia, la Rheinische Zeitung dejaba traslucir un eco, ligeramente teñido de filosofía, del socialismo y el comunismo franceses. Me pronuncié contra ese diletantismo, pero al propio tiempo confesé francamente, en una controversia con la Allgemeine Augsbürger Zeitung, que mis estudios hasta entonces no me permitían arriesgarme a expresar juicio alguno sobre el tenor mismo de las tendencias francesas. Aproveché con apresuramiento la ilusión de los dirigentes de la Rheinische Zeitung, quienes esperaban que suavizando la posición del periódico iban a conseguir la anulación de la sentencia de muerte pronunciada contra él, para abandonar el escenario público y retirarme a mi cuarto de estudio.

El primer trabajo que emprendí para resolver las dudas que me asaltaban fue una revisión crítica de la filosofía hegeliana del Derecho, trabajo cuya introducción apareció en 1844 en los Deutsch-Französische Jahrbücher, publicados en París. Mis indagaciones me hicieron concluir que tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden ser comprendidas por sí mismas ni por la pretendida evolución general del espíritu humano, sino que, al contrario, tienen sus raíces en las condiciones materiales de vida, cuyo conjunto Hegel, siguiendo el ejemplo de los ingleses y franceses del siglo XVIII, abarca con el nombre de "sociedad civil", y que la anatomía de la sociedad civil debe buscarse en la Economía política. Comencé el estudio de esta última en París y lo proseguí en Bruselas, adonde me trasladé en virtud de una orden de expulsión dictada por el señor Guizot. El resultado general a que llegué y que, una vez obtenido, sirvió de guía a mis estudios puede formularse brevemente como sigue:

En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. Estas relaciones de producción en su conjunto constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social.

El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, político y espiritual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su

En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. Estas relaciones de producción en su conjunto constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corres- determinadas formas de conciencia social.

El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, político y espiritual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. En cierta fase de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o bien, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad en el seno de las cuales se han des-envuelto hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se transforma más o menos rápidamente toda la superestructura inmensa. Cuando se examinan tales transformaciones, es preciso siempre distinguir entre la transformación material -que se puede hacer constar con la exactitud propia de las ciencias naturales- de las condiciones de producción económicas y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en breve, las formas ideo-lógicas bajo las cuales los hombres toman conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Del mismo modo que no se puede juzgar a un individuo por lo que piensa de sí mismo, tampoco se puede juzgar a semejante época de transformación por su conciencia; es preciso, al contrario, explicar esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Una formación social no desaparece nunca antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen relaciones de producción nuevas y superiores antes de que hayan madurado, en el seno de la propia sociedad antigua, las condiciones materiales para su existencia. Por eso la humanidad se plantea siempre únicamente los problemas que puede resolver, pues un examen más de-tenido muestra siempre que el propio problema no surge sino cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existen o, por lo menos, están en vías de formación. A grandes rasgos, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el burgués moderno pueden designarse como épocas de progreso en la formación social económica. Las relaciones de producción burguesas son la última forma antagónica del proceso so-cial de producción, antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que emana de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para resolver dicho antagonismo. Con esta formación social se cierra, pues, la prehistoria de la sociedad humana.

Federico Engels, con quien mantuve un constante intercambio escrito de ideas des-de la publicación de su genial esbozo sobre la crítica de las categorías económicas (en los Deutsch-Französische Jahrbücher), había llegado por una vía distinta (cf. su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra) al mismo resultado que yo, y cuando, en la primavera de 1845, se instaló asimismo en Bruselas, acordamos formular nuestra concepción como antítesis de la concepción ideológica de la filosofía alemana, en realidad saldar las cuentas con nuestra conciencia filosófica anterior. Este propósito se realizó bajo la forma de una crítica de la filosofía posthegeliana. El manuscrito, dos gruesos volúmenes en octavo, se encontraba hacía ya mucho tiempo en manos del editor en Westfalia, cuando nos enteramos de que algunas circunstancias nuevas impedían su publicación. Abandonamos el manuscrito a la crítica roedora de los ratones con tanto mayor gusto por cuanto habíamos alcanzado nuestra meta principal: dilucidar nuestras propias ideas. De los trabajos sueltos en que presentamos por aquel entonces al público uno u otro aspecto de nuestros puntos de vista, mencionaré solamente el Manifiesto del Par-tido Comunista, que Engels y yo escribimos en común, y el Discurso sobre el librecambio, publicado por mí. Los puntos decisivos de nuestra concepción fueron delineados por primera vez científicamente, si bien bajo una forma polémica, en mi trabajo Miseria de la filosofía, publicado en 1847 y dirigido contra Proudhon. La revolución de febrero y, como consecuencia, mi traslado forzoso de Bélgica interrumpieron la publicación de un ensayo sobre el Trabajo asalariado1, en el que recogía las conferencias que había dado sobre este particular en la Asociación Obrera Alemana de Bruselas.

La publicación de la Neue Rheinische Zeitung, (1848-1849) y los sucesos posteriores interrumpieron mis estudios económicos, que sólo pude reanudar en 1850 en Londres. La prodigiosa documentación sobre la historia de la Economía política acumulada en el Museo Británico, el puesto tan cómodo que Londres ofrece para la observación de la sociedad burguesa y, por último, la nueva fase de desarrollo en que parecía entrar ésta con el descubrimiento del oro de California y Australia, me indujeron a volver a empe-zar desde el principio, estudiando a fondo, con un espíritu crítico, los nuevos materiales. Esos estudios me condujeron, en parte por sí mismos, a cuestiones aparentemente aleja-das de mi tema y en las que debí detenerme durante un tiempo más o menos prolonga-do. Pero lo que sobre todo mermaba el tiempo de que disponía era la imperiosa necesidad de ganar mi sustento. Mi colaboración desde hace ya ocho años en el primer periódico angloamericano, el New York Daily Tribune, implicó una fragmentación extraordinaria de mis estudios, ya que me dedico a escribir para la prensa correspondencias propiamente dichas sólo a título de excepción. Sin embargo, los artículos sobre los acontecimientos económicos descollantes en Inglaterra y el continente formaban una parte tan considerable de mi colaboración que me veía constreñido a familiarizarme con detalles prácticos no pertenecientes al dominio de la propia ciencia de la Economía política.

Este bosquejo sobre el curso de mis estudios en el terreno de la Economía política sólo tiende a mostrar que mis puntos de vista, júzguese de ellos como se juzgue y por poco que sean conformes a los prejuicios interesados de las clases dominantes, son el fruto de largos años y de concienzuda investigación. Y en el umbral de la ciencia, como en la entrada del infierno, debiera exponerse esta consigna:

"Qui si convien lasciare ogni sospetto;

Ogni viltá convien che qui sia morta"∗.

Carlos Marx

Londres, enero de 1859

K MARX LA ACUMULACIÓN ORIGINARIA EN 15 MINUTOS (video)

Marx y el capital (video)

LOS CONCEPTOS ELEMENTALES DEL MATERIALISMO HISTÓRICO

MARTA HARNECKER

INDICE

INTRODUCCIÓN

PRIMERA PARTE: LA ESTRUCTURA SOCIAL

1.- LA PRODUCCIÓN

Introducción; I.-Proceso de trabajo; 2.-Los elementos del proceso de trabajo; 3.-El papel de los medios de trabajo en el proceso de trabajo; 4.-Proceso de trabajo y proceso de producción; 5.-División del traba-jo; Resumen; Cuestionarios; Bibliografía.

II RELACIONES DE PRODUCCIÓN

Introducción; 1.Relaciones técnicas de producción; 2.-Relaciones sociales de producción; 3.-Las relaciones de producción en la manufactura y gran industria; 4.-Relaciones de producción. Reproducción de las relaciones de producción; 5.-Las relaciones sociales de producción no son simplemente relaciones humanas; Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía.

III LAS FUERZAS PRODUCTIVAS

1.-Las fuerzas productivas; 2.-Socialización de las fuerzas productivas; 3.-Correspondencia y no correspondencia de las fuerzas productivas y las relaciones de producción; 4.-Papel de la fuerza en el desarrollo de las fuerzas productivas; Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía.

IV LA ESTRUCTURA ECONÓMICA DE LA SOCIEDAD

Introducción; 1.-Relaciones de producción y relaciones de distribución; 2.-Relaciones de producción y relaciones de consumo; 3.-Relaciones de producción y relaciones de intercambio; 4.-El papel determinante de las relaciones de producción; 5.-La estructura económica y el concepto marxista de estructura; Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía; Notas.

V INFRAESTRUCTURA Y SUPERESTRUCTURA

1.-Infraestructura y superestructura; 2.-Superestructura: una noción problemática; 3.-Relaciones entre infra y superestructura; Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía; Nota.

VI ESTRUCTURA IDEOLÓGICA

1.-Introducción; 2.-El contenido del nivel ideológico; Ideología y clases sociales; 4.-Ideología y estructura; 5.-Regiones ideológicas; Ideologías prácticas e ideologías teóricas; 7.-Tendencias ideológicas; 8.-Origen del carácter deformado y falseado de las representaciones ideológicas; 9.-Estructura ideológica y determinación económica; Resumen; Cuestionario; Temas de Reflexión; Bibliografía; Nota.

VII ESTRUCTURA JURÍDICO-POLÍTICA

1.-La estructura jurídico-política; 2.-La doble función del Estado; 3.-Extinción del Estado; 4.-Aparato de Estado y poder político; 5.-Tipos de Estado y formas de gobierno; 6.-Poder económico y poder político; 7.-El Estado en una sociedad capitalista; 8.-El Estado en la transición del capitalismo al socialismo: la dictadura del proletariado; Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía.

VIII MODO DE PRODUCCIÓN, FORMACIÓN SOCIAL Y COYUNTURA POLÍTICA

1.-El concepto de modo de producción; 2.-El concepto de formación social; 3.-¿Cuál es el objeto de El Capital?; 4.-El concepto de coyuntura política; 5.-El concepto de transición; Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía.

SEGUNDA PARTE: LAS CLASES SOCIALES

IX LAS CLASES SOCIALES

1.-Introducción; 2.-Clases sociales y modo de producción; 3.-El modo de producción capitalista: ¿dos, o tres clases?; 4.-Clases sociales y reproducción del modo de producción; 5.-Grupo social, clase y fracción de clase; 6.-Interés de clase; 7.-Conciencia de clase e instinto de clase; 8.-Clases sociales y formación social; 9.-Clases de transición; 10.-Situación de clase; 11.-Clases sociales y coyuntura política; 12.-Conclusión; Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía.

X LA LUCHA DE CLASES

1.-El concepto de lucha de clases; 2.-Los diferentes tipos de luchas de clases; 3.-Formas de luchas de clases; 4.-Estrategia y táctica en la lucha de clases; 5.-La revolución social:el aspecto cumbre de la lucha de clases; Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía.

TERCERA PARTE. LA TEORÍA MARXISTA DE LA HISTORIA

XI LA TEORÍA MARXISTA DE LA HISTORIA

1.-Introducción; 2.-La teoría hegeliana de la historia; 3.-La teoría marxista de la historia; 4.-El materialismo histórico: teoría general y teorías regionales; 5.-Niveles de realización de la teoría del materialismo histórico: ciencia de las formaciones sociales y ciencia de la coyuntura política; 6.-El materialismo histórico: ciencia que se opone al dogmatismo y al revisionismo; 7.-La teoría marxista y el papel de los hombres en la historia; 8.-Dos desviaciones de la teoría marxista de la historia: el economismo y el voluntarismo.

APÉNDICE: LA PLUSVALÍA

1.-El valor en la economía mercantil simple; 2.-La plusvalía en la economía capitalista; Resumen; Cuestionario.

CUARTA PARTE: TEXTOS ESCOGIDOS

I.- Textos generales sobre el materialismo histórico

II.- El proceso de producción

III.- La socialización de las fuerzas productivas

IV.- Demostración del papel determinante de la producción en el interior del proceso económico

V.-. Fuerzas productivas y relaciones sociales de producción

VI.- Las nociones de infra y superestructura

VII.-Las clases sociales

VIII.-Los conceptos de la teoría general del materialismo histórico

IX.- El aporte científico de Marx

X.- Contra el dogmatismo y el revisionismo

INTRODUCCIÓN

Los filósofos no han hecho sino interpretar el mundo de diferentes maneras, lo que importa es transformarlo.

Marx: XI Tesis sobre Feuerbach

¿Qué significa este paso de la interpretación del mundo a su transformación, anunciado por Marx, en la XI tesis sobre Feuerbach? ¿Necesidad de abandonar la teoría para pasar a la acción?, es decir, ¿necesidad de abandonar el escritorio y los libros para comprometerse en forma exclusiva en una acción política revolucionaria?

Muchos jóvenes latinoamericanos, cansados de la verborrea revolucionaria que jamás llega a producir ningún hecho político que transforme, realmente, las condiciones de miseria y explotación de las grandes masas de trabajadores de América Latina, caen en la tentación de interpretar esta frase como un paso de la teoría a la acción, como si toda teoría fuera sólo interpretación del mundo y como si toda acción implicara una transformación de éste.

Si así fuera, para ser consecuente, Marx debería de haber abandonado los libros, el estudio, para dedicarse en forma exclusiva al trabajo político. Sin embargo, hasta su muerte, el trabajo intelectual ocupa gran parte de sus días, sin que por ello descuide la acción política inmediata.

La vida de Marx nos plantea, por lo tanto, una disyuntiva: o Marx no fue consecuente con su afirmación de la necesidad de pasar de la interpretación a la transformación del mundo, o considera que no puede existir transformación de éste sin un conocimiento previo de la realidad que se quiere transformar, sin un conocimiento previo de cómo ella está organizada, cuáles son sus leyes de funcionamiento y desarrollo, cuáles fuerzas sociales existen para realizar los cambios, es decir, sin un conocimiento científico de ella.

No cabe duda que esta última es la posición de Marx.

La XI tesis sobre Feuerbach no anuncia la muerte de toda teoría, sino una ruptura con las teorías acerca del hombre, la sociedad y su historia, que hasta ese momento eran teo-rías filosóficas que se limitaban a contemplar e interpretar el mundo, siendo incapaces de transformarlo porque no conocían el mecanismo de funcionamiento de las sociedades.

Lo que hasta ese momento existía, en relación a la sociedad y su historia, eran: o bien teorías filosóficas acerca de la historia o filosofías de la historia, o bien narraciones históricas y análisis sociológicos que se limitaban a describir los hechos que ocurrían en las distintas sociedades. Lo que no existía era un conocimiento científico de las sociedades y de su historia.

La XI tesis sobre Feuerbach indica, por lo tanto, una ruptura con todas las teorías filosóficas acerca del hombre y de la historia que no hacen sino interpretar el mundo, y anuncia la llegada de una teoría científica nueva, la teoría científica de la historia o materialismo histórico, que funda un campo científico nuevo: la ciencia de la historia, de la misma manera que la teoría científica de Galileo funda un nuevo campo científico, la ciencia física.

1 Esta introducción integra todas las ideas contenidas en la "Introducción" a las ediciones anteriores.

Detengámonos un momento a analizar el significado de esta palabra "teoría" tan empleada en el lenguaje científico.

De la misma manera que en el proceso de producción material se pretende transformar una materia prima determinada (por ejemplo, el cobre) en un producto determinado (por ejemplo, cañerías, cables eléctricos, etc.) mediante la utilización por parte de los trabajadores de medios de trabajo especializados (máquinas e instrumentos, etc.), en el proceso de producción de conocimientos se pretende transformar una materia prima determinada (una percepción superficial, deformada, de la realidad) en un producto determinado (un conocimiento científico, riguroso, de ella). Esta transformación la realizan los trabajadores intelectuales utilizando instrumentos de trabajo intelectual determinados, fundamentalmente:la teoría y el método científicos. Se llama teoría al cuerpo de conceptos más o menos sistemático de una ciencia (por ejemplo: la teoría de la gravedad, la teoría de la relatividad, la teoría freudiana del inconsciente, etc.). Se llama método a la forma en que son utilizados estos conceptos.

Toda teoría científica, por lo tanto, tiene el carácter de instrumento de conocimiento; ella no nos da un conocimiento de una realidad concreta, pero nos da los medios o instrumentos de trabajo intelectual que nos permiten llegar a conocerla en forma rigurosa, científica. La teoría de la gravedad, por ejemplo, no nos da un conocimiento inmediato de la velocidad con que cae una piedra desde una altura determinada, pero nos da los medios para poder realizar este cálculo concreto.

Cuando se habla, entonces, de teoría marxista de la historia se está hablando de un cuerpo de conceptos abstractos que sirve a los trabajadores intelectuales como instrumento para analizar, en forma científica, las diferentes sociedades, sus leyes de funcionamiento y desarrollo.

Este cuerpo de conceptos del materialismo histórico comprende los siguientes conceptos: proceso de producción, fuerzas productivas, relaciones técnicas de producción, relaciones sociales de producción, relaciones de producción, infraestructura, superestructura, estructura ideológica, estructura jurídico-política, modo de producción, formación social, coyuntura política, determinación en última instancia por la economía, autonomía relativa de los otros niveles, clases sociales y lucha de clases relacionadas con las relaciones de producción, transición, revolución, etc.

Los primeros fundamentos de este cuerpo de conceptos, aunque todavía muy frágiles, se encuentran en La ideología alemana (1845-1846). Por ello, se puede considerar que esta obra marca una verdadera revolución teórica en el pensamiento de sus autores. Marx y Engels inauguran una ciencia nueva allí donde antes reinaban las filosofías de la historia; allí donde no existían sino filosofías de la historia y narraciones de hechos históricos empíricos.

¿Cuál es la envergadura de este descubrimiento científico?

Para explicarlo utilicemos una imagen empleada por Louis Althusser. Si consideramos los grandes descubrimientos científicos de la historia humana, podríamos imaginarnos las diferentes ciencias como formaciones regionales de grandes "continentes" teóricos. Podríamos afirmar que antes de Marx sólo habían sido descubiertos dos grandes continentes: el continente Matemáticas por los griegos (Tales o lo que el mito de este nombre así designa) y el continente Física por Galileo y sus sucesores. Una ciencia como la química fundada por Lavoisier es una ciencia regional del continente Física. Una ciencia como la biología, al integrarse a la química molecular, entra también en este mismo continente. La lógica en su forma moderna entra en el continente Matemáticas. Por el contrario, es muy posible que Freud haya descubierto un nuevo continente científico.[2]

Si esta metáfora es útil podría afirmarse que Marx abrió al conocimiento científico un nuevo continente: el continente de la Historia.

Esta nueva ciencia fundada por Marx es una ciencia "materialista" como toda ciencia, y por ello su teoría general tiene el nombre de materialismo histórico. La palabra materialismo indica simplemente la actitud estricta del sabio frente a la realidad de su objeto, que le permite captar, como dirá Engels, "la naturaleza sin ninguna adición desde fue-ra". Pero la expresión "materialismo histórico" es, sin embargo, algo extraña, ya que las otras ciencias no emplean la palabra "materialismo" para definirse como tales. No se habla, por ejemplo, de materialismo químico, o de materialismo físico. El término materialismo, utilizado por Marx para designar la nueva ciencia de la historia, tiene por objeto establecer una línea de demarcación entre las concepciones idealistas anteriores y la nueva concepción materialista, es decir, científica de la historia.[3]

Hasta aquí hemos hablado del materialismo histórico y de la gran revolución teórica que su aparición provocó. Ahora debemos preguntarnos: ¿la teoría marxista se reduce al materialismo histórico, es decir, a una teoría científica?

No, la teoría marxista está compuesta de una teoría científica: el materialismo histórico, y de una filosofía: el materialismo dialéctico.

Althusser nos hace ver que "existe una correlación manifiesta entre las grandes revoluciones científicas y las grandes revoluciones filosóficas. Basta comparar los hechos mayores de la historia de las ciencias, por una parte, y los hechos mayores de la historia de filosofía, por la otra. Las grandes revoluciones filosóficas siguen siempre a las grandes revoluciones científicas. A las matemáticas griegas sigue la filosofía de Platón; a la constitución de la física de Galileo, la filosofía cartesiana; a la física newtoniana, la filosofía kantiana; a la lógica matemática, la filosofía de Husserl, y a la ciencia de la historia fundada por Marx, una nueva filosofía: el materialismo dialéctico" [4]

Por lo tanto, para que la filosofía surja y se desarrolle es necesario que existan las cien-cias. A ello se debe, tal vez, que no haya existido filosofía antes de Platón.

El trastorno que produce en el campo teórico el nacimiento de una nueva ciencia no se hace sentir inmediatamente en el campo de la filosofía, se necesita un cierto tiempo para que la filosofía sea transformada. Este necesario retardo de la filosofía con respecto a la ciencia es lo que se hace sentir en la filosofía marxista o materialismo dialéctico. "Como testigos tenemos los 30 años de silencio filosófico que se sitúan entre las Tesis sobre Feuerbach y el AntiDühring y ciertos largos titubeos posteriores, y aún hoy se continúa marcando el paso... "[5]

2 Lenin y la filosofía (conferencia realizada en la Sorbona, 24 de febrero de 1968).

3 Cf. Íbid.

4 Curso de filosofía para científicos (Ecole Normale Supérieure, 18 de diciembre de 1967).

5 Lenin y .'la filosofía, ya citada.

Por otra parte, debido a la íntima relación que existe entre descubrimientos científicos y transformaciones filosóficas, es en los análisis científicos más acabados de Marx y Engels, especialmente en El capital, donde podemos encontrar los elementos teóricos más avanzados para elaborar la filosofía marxista. Lenin decía, en forma muy justa, que era en El capital donde debía buscarse la dialéctica materialista, es decir, la filosofía marxista.

La teoría marxista está formada, por lo tanto, por una teoría científica de la historia o materialismo histórico y por la teoría filosófica qué corresponde a esta revolución en el campo de las ciencias: el materialismo dialéctico.

En las lineas anteriores hemos visto el débil desarrollo que ha tenido la elaboración del materialismo dialéctico, situación que se explica por el necesario retardo de la filosofía con respecto a los nuevos descubrimientos científicos.

Veamos ahora cuál es el nivel de elaboración en que se encuentra el cuerpo de conceptos que constituye la teoría general del materialismo histórico.

Este cuerpo de conceptos no fue desarrollado nunca en forma sistemática por Marx y Engels. Fue, sin embargo, empleado con gran éxito por estos autores para analizar el sistema de producción capitalista, permitiéndoles lograr un profundo conocimiento de él. A través de El capital el proletariado internacional pudo conocer las razones de su miseria y los medios para acabar con ella de manera revolucionaria. Los prodigiosos descubrimientos de Marx y Engels permitieron a las masas obreras dar una orientación correcta a sus luchas. El sistema capitalista había sido puesto al desnudo. Se analizaban las condiciones de su nacimiento, de su desarrollo y de su destrucción. Se señalaban así cuáles eran las condiciones objetivas de la revolución. La época de las utopías había terminado.

Este cuerpo de conceptos que no fue desarrollado en forma sistemática por sus creado-res, ha sido elaborado en forma desigual por sus sucesores. Los conceptos pertenecientes a la infraestructura, por ejemplo, han sido mejor elaborados que los pertenecientes a la superestructura. Esto no se debe a un azar, sino al hecho de que éstos son los conceptos utilizados más frecuentemente por Marx en el análisis de la estructura económica del modo de producción capitalista. Estudiando la forma en que Marx los emplea en El Capital se ha podido llegar a una elaboración más sistemática de ellos, aunque todavía in-suficiente en muchos aspectos. La mayor parte de los otros conceptos permanece, por el contrario, en estado de "conceptos prácticos" (más que procurar un conocimiento indican las líneas generales que deben guiar la investigación).

El estado actual de la teoría del materialismo histórico es, por lo tanto, más o menos la siguiente:

-teoría científica del aspecto económico del modo de producción capitalista pre-monopolista y algunos elementos para comprender la etapa del capitalismo monopolista;

-ausencia de una teoría científica acabada de la estructura ideológica y jurídico-política del modo de producción capitalista;

-ausencia de un estudio científico de otros modos de producción (esclavista, feudal, etc.) ;

-algunos elementos de una teoría general de la transición de un modo de producción a otro. Sobre todo elementos para pensar la transición del modo de producción capitalista al modo de producción socialista (dictadura del proletariado, no correspondencia entre las relaciones de propiedad y de apropiación real, etc.);

-primeros elementos para una teoría científica de las clases sociales, sobre todo, de las clases sociales bajo el sistema capitalista de producción;

-elementos para un análisis de la coyuntura política (teoría del eslabón más débil en Lenin; sistema de contradicciones en Mao Tse-tung).

Ahora bien, el estado poco desarrollado de muchos aspectos de la teoría marxista no debe descorazonarnos, sino que, por el contrario, debe impulsarnos a un estudio profundo y crítico de todo lo que ya existe y a una elaboración de los conceptos generales que son urgentes para el análisis de nuestras sociedades. Además no debemos olvidar que los revolucionarios rusos, chinos, vietnamitas, cubanos, etc., no esperaron que la teoría marxista estuviera completamente desarrollada para comprometerse en la lucha revolucionaria. Y, por último, ha sido lo aprendido en la lucha misma lo que ha ayudado a desarrollar la teoría.

Tampoco debemos olvidar que la teoría marxista es sólo uno de los aspectos de la formación teórica de un militante revolucionario.

Si se nos pidiera señalar cuáles deberían ser las grandes líneas de una formación de este tipo diríamos que:

El primer aspecto de la formación de un militante revolucionario es el estudio de la teoría marxista. La historia nos muestra que es la unión de la teoría marxista y el movimiento obrero lo que dio a los hombres de nuestro tiempo la posibilidad de "transformar el mundo", de "hacer la revolución".

Pero, aunque la teoría marxista es fundamental para la constitución de un movimiento revolucionario serio que pase del romanticismo y del voluntarismo revolucionario a una etapa de realismo y de preparación efectiva para la acción, ella, por sí sola, no basta.

Permanecer en esta etapa es, como dice Mao Tse-tung, "contemplar la flecha sin lanzar-la jamás" o "repetir el disco" olvidando que nuestro deber es "aprender lo nuevo", "crear lo nuevo".

El segundo aspecto que no debe olvidarse en la formación de un militante revolucionario es la aplicación creadora de la teoría marxista a la realidad concreta de su país.

No existen revoluciones en general, sólo existen revoluciones particulares, adaptadas a la situación de cada país.

Es necesario combatir el estudio que se hace frecuentemente del marxismo, no en función de las necesidades prácticas de la revolución, sino simplemente para adquirir un nuevo conocimiento. Es necesario ligar la verdad universal del marxismo a la práctica concreta de nuestros movimientos revolucionarios.

Es necesario estudiar la historia de nuestros países, conocer las características específicas de nuestras formaciones sociales. Estudiar lo que define a nuestra estructura económica, la forma en que se combinan las diferentes relaciones de producción, cuál es la relación que domina, dónde está el punto fuerte y el punto débil de esta estructura. Es-la estructura ideológica, las ideas que dominan en las masas. Estudiar la estructura del poder, las contradicciones internas de ese poder, etc.

Este estudio de nuestras formaciones sociales concretas debe realizarse recogiendo el mayor número de datos acerca de esta realidad, criticándolos a la luz de los principios generales del marxismo para poder obtener conclusiones correctas.

El tercer aspecto de la formación de un militante revolucionario es el estudio de la coyuntura política de su país y a nivel mundial. No basta conocer la historia de un país, conocer su etapa actual de desarrollo, es necesario pasar a un nivel más concreto, al estudio del "momento actual" de la lucha de clases en ese país y a nivel mundial, es decir, al estudio de la coyuntura política. Es fundamental determinar cuáles son los amigos y los enemigos de la revolución en cada etapa de su desarrollo. Poder determinar el poder económico, político, militante y cultural de cada uno de los grupos que se enfrentan, etc.

Para evitar el teoricismo ineficaz y el practicismo sin sentido, es necesario que todo militante revolucionario llegue a formarse, de una manera más o menos profunda, en los tres aspectos que hemos señalado.

Ahora bien, el objetivo de este libro es ayudar a conocer la teoría marxista-leninista. El estudio de la realidad concreta de cada país es tarea propia de cada movimiento revolucionario.

Nuestro trabajo se limita, por lo tanto, a presentar en forma pedagógica, pero a la vez rigurosa, los principales conceptos de la teoría general del materialismo histórico. Estos conceptos han sido enunciados por Marx Engels y Lenin, y han sido utilizados por ellos en el estudio de realidades concretas, pero, sin embargo, ellos nunca desarrollaron en forma sistemática estos conceptos.

Este libro pretende detenerse en estas conceptos haciendo un estudio crítico de ellos, es decir, buscando más allá de las palabras el pensamiento profundo de sus autores, lo que permitirá escapar al dogmatismo y aplicar creadoramente estos conceptos en el análisis de nuestras realidades concretas.

Este estudio critico de los principales conceptos del materialismo histórico, tratando de incorporar las más recientes investigaciones acerca de ellos, es lo que diferencia el con-tenido de este libro del contenido de los diferentes manuales de marxismo que conocemos hasta ahora.[6]

Para cumplir nuestro objetivo nos hemos visto obligados a comenzar por los conceptos más complejos. Hemos empezado por el concepto de producción ya que es el concepto-base de la teoría marxista: es la producción de bienes materiales lo que servirá de "hilo conductor" para explicar los otros aspectos de la sociedad. Luego hemos estudiado los conceptos de: relaciones de producción, fuerzas productivas, estructura económica, infraestructura y superestructura, estructura ideológica, estructura jurídico-política, modo de producción, formación social, coyuntura política, transición. Todos estos conceptos, que son fundamentales para el estudio científico de la estructura social, son estudia-dos en la primera parte de este libro. Luego viene una segunda parte, que estudia los efectos de la estructura social sobre los individuos que la habitan y la acción que ellos pueden ejercer sobre esta estructura: las clases sociales y la lucha de clases. Por último, la tercera parte se refiere a la teoría marxista de la historia y nos da una visión de conjunto del aporte de Marx y Engels sobre este punto.

Por ejemplo, El materialismo histórico de F. V. Konstantinov, Editorial Grijalbo, México, 1960; La theórie du materialisme historique, de Bujarin, Éditions Anthropos, París, 1967: Introducción a la sociología marxista de J. R. Núñez Tenorio, Editorial Crítica Marxista, Caracas, 1968; Problemas fundamentales del materialismo histórico, Ed. Progreso, Moscú, 19119. 

Lo "normal" aparentemente hubiera sido empezar por esta visión de conjunto, como lo hacen todos los manuales; sin embargo, para formular esta visión de conjunto en forma científica y comprensible para el lector es necesario recorrer el arduo camino del estudio sistemático y riguroso de todos los conceptos anteriores.[7]

Recomendemos aquí lo que Marx escribía a Lachátre el 18 de marzo de 1872:

Querido ciudadano:

Aplaudo su idea de publicar la traducción de Das Kapital por entregas periódicas. En esta forma la obra será accesible para la clase obrera y, para mí, esta consideración está por sobre cualquier otra.

Ése es el lado bueno de la medalla, pero he aquí el reverso: el método que yo he empleado y que todavía no ha sido aplicado a las materias económicas hace bastante ardua la lectura de los primeros capítulos y es de temer que el público francés, siempre impaciente por concluir, ávido de conocer la relación de los principios generales con las cuestiones inmediatas que lo apasionan, se desanime por no haber podido avanzar desde el comienzo.

Esta es una desventaja contra la que nada puedo como no sea advertir y precaver a los lectores preocupados de la verdad. No hay vía regia para la ciencia y sólo pueden llegar a sus cumbres luminosas aquellos que no temen fatigarse es-calando sus escarpados senderos.

Reciba usted, querido ciudadano, la seguridad de mi afectuosa estimación.

KARL MARX

Ahora bien, el desigual desarrollo ya señalado de los conceptos de la teoría del materialismo histórico se refleja en el contenido de los diversos capítulos. Algunos alcanzan un desarrollo bastante riguroso y científico de los conceptos; otros se limitan casi a plantear problemas. Nuestra intención ha sido hacer sentir al lector esta situación de desarrollo desigual. Para realizar este trabajo hemos utilizado el método de trabajo teórico y de lectura crítica que aprendimos estudiando las obras de Louis Althusser, principalmente, y de sus colaboradores[8]

Cada vez que hemos encontrado en estos autores, o en otros, textos suficientemente claros, los hemos utilizado en forma textual o semitextual, señalando de dónde proviene el texto citado para que el lector pueda recurrir al original.

El cuestionario y los esquemas que figuran al final de los capítulos tienen un fin pedagógico, tanto para los que estudien en forma aislada como para aquellos que utilicen el contenido de este libro en cursos de formación para trabajadores y estudiantes.

7 Si se quiere tener una visión rápida del marxismo recomendamos leer, antes de iniciar el estudio del capítulo 1, el texto de Stalin acerca del materialismo histórico. Ver textos escogidos, pp. 279-95. Sería conveniente que, al finalizar este libro, volviera a leer el mismo texto, esta vez en forma crítica.

8 Principalmente La revolución teórica de Marx y Para leer El capital editados por Siglo XXI. Además de sus obras escritas contribuyeron también a hacer posible este trabajo discusiones mantenidas a lo largo de más de tres años de trabajo realizado bajo su dirección.

Los temas de reflexión que siguen al cuestionario no pueden ser solucionados partiendo sólo del contenido del capítulo. Su objetivo es doble: por una parte, mostrar los problemas teóricos que pueden plantearse al estudiar determinados conceptos; por otra parte, indicar las posibles aplicaciones de los conceptos teóricos en el análisis de nuestra realidad latinoamericana.

Los textos escogidos que se encuentran después del último capítulo tienen diferentes finalidades: aclarar, apoyar, complementar el contenido de cada capítulo, al mismo tiempo que poner en contacto directo al lector con estos autores.

La bibliografía general que figura al final del libro señala los principales textos que de-ben ser leídos en una primera etapa de formación. Cada texto está acompañado por un comentario crítico cuyo fin es orientar la lectura. A1 final de esta bibliografía, en la que los textos de cada autor figuran en un orden cronológico, se dan sugerencias concretas de la manera en que puede organizarse en forma más efectiva la lectura de ellos.

El contenido de este trabajo no debe ser considerado como un dogma sino como un es-fuerzo de investigación y exposición pedagógica de un cierto número de instrumentos de trabajo teórico. Si alguno de estos instrumentos, en lugar de facilitar el conocimiento de una realidad, social concreta, lo dificulta, no cabe duda que debe ser modificado, perfeccionado, o, en un caso extremo, abandonado.

La bibliografía al final de cada capítulo pretende justamente facilitar el estudio crítico de su contenido.

Recomendamos a nuestros lectores estudiar los textos de Marx, Engels, Lenin y Mao Tse-tung, ya que ellos, si bien no han elaborado sistemáticamente muchos de los conceptos del materialismo histórico, han narrado y analizado su propia práctica revolucionaria de la que nosotros tenemos mucho que aprender.

Pero leerlos, estudiarlos, asimilarlos, no significa transformarse en "recitadores" de sus textos. No bastan las citas célebres, se necesita una aplicación creadora de la teoría marxista. Lenin criticaba duramente a los políticos que se aferraban a las citas de los libros sin hacer un esfuerzo por enfrentarse en forma creadora a la realidad.

Ellos son como aquellos eruditos cuyo cráneo es un cajón lleno de citas que pueden ex-traer pero que en el momento en que se presenta una combinación nueva, no descrita en los libros, se sienten perdidos y toman justamente aquella que no sirve.[9]

Por último, queremos agradecer muy especialmente a nuestro profesor y amigo Louis Althusser y a todos los que de una u otra manera han hecho posible la realización de este trabajo que ha sido el fruto de un verdadero trabajo colectivo y advertir a nuestros lectores que habrá sido absolutamente estéril si sólo se limitan a aumentar el campo de los conocimientos acerca de la teoría marxista. Recordemos que el objetivo último de Marx fue transformar el mundo.

Santiago, enero de 1971

© 2018 Pablo Siloé. Todos los derechos reservados.
Creado con Webnode
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar